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Cincuenta y cinco años después de la llegada de los Castro al poder, la población negra sigue siendo la más perjudicada y excluida en Cuba. Berta Soler, líder de las Damas de Blanco, afirma que en la isla «existe un racismo a nivel de gobierno, no del pueblo».

Soler argumenta que «las mejores casas y los mejores trabajos se los dan a los blancos». El sector del turismo o la Universidad, denuncia, están copados por blancos. Por el contrario, muchos disidentes y la población reclusa «suelen ser negros». Su explicación es que en su país «los más necesitados son los negros, el Gobierno no les da posibilidades y deben salir a defender sus derechos y los del pueblo». Berta Soler es la mujer de Ángel Moya, exprisionero de conciencia de la Primavera Negra de 2003, hoy sometido a la llamada licencia «extrapenal». Significa que en cualquier momento puede volver a la cárcel.

La líder de este grupo de mujeres que reclaman la excarcelación de los presos políticos, convertido además en un movimiento defensor de los derechos humanos, se refirió también a cuestiones de la actualidad cubana y mundial durante un chat en abc.es. A la pregunta de si Cuba debería ser otra Ucrania, Soler respondió que en la isla «debe suceder, no solo lo que ocurre en Ucrania, sino lo que está pasando en Venezuela». La portavoz de este movimiento pacífico destacó, sin embargo, que debe producirse «sin derramamiento de sangre». «En Ucrania hubo alrededor de un centenar de muertos, en Venezuela unos diecisiete en las dos últimas semanas, pero en Cuba ¿cuántos muertos llevamos en 55 años?», se preguntó.

Berta Soler ha viajado esta semana a Madrid para participar en una reunión de «búsqueda de consenso» con algunos de los principales opositores a la dictadura de Fidel y Raúl Castro, organizada por la Asociación de Iberoamericanos por la Libertad (AIL) en la Casa de América. Allí abordaron una cuestión que preocupa mucho a la disidencia: la luz verde de la Unión Europea a las negociaciones con el Gobierno de La Habana sobre un futuro acuerdo de asociación.

Berta Soler señaló que sería «lamentable» que los Veintiocho abandonaran la llamada Posición Común, que condiciona las relaciones a los avances en democratización y respeto a los derechos humanos. Cree asimismo que el Gobierno de Raúl Castro «busca el crédito de la Unión Europea y Estados Unidos, ya que son los que más dinero tienen». Sin embargo, precisó que su movimiento, galardonado en 2005 con el premio Sajarov del Parlamento Europeo, «continuaría su lucha aunque no pudiera contar con la UE».

Las incipientes reformas emprendidas por Castro también salieron a relucir. La disidente apuesta por «cambios reales, no cosméticos, para el fin de la dictadura». Este movimiento persigue el «acercamiento al pueblo para que tome conciencia y se una a nuestra lucha no violenta». Rechaza que entre los cubanos de la isla exista «conformismo», «y menos en la sociedad civil».

Cómo se financian

Otra cuestión que despertó mucha curiosidad por parte de los internautas fue cómo se financian las Damas de Blanco, cuando la mayoría no tiene un trabajo remunerado. Soler les respondió que viven «gracias a los exiliados cubanos, que nos ayudan a través de Western Unión», porque el régimen cubano «o nos expulsa de los trabajos o no nos dan un empleo».

Sus argumentos fueron a veces demoledores. Como cuando el régimen niega la existencia de presos políticos. «En el momento en que a un reo lo atiende la Seguridad del Estado es porque es político, no común», contestó. Su conclusión es que «el problema de Cuba es el sistema, que no funciona, no el embargo» impuesto por EE.UU.

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Autor: abc.es