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Entrevista a Dolia Leal, co-fundadora de las Dama de Blanco y esposa del prisionero de conciencia Nelson Aguiar.
1 de Febrero de 2007
"“Somos como el Ave Fénix, que renace de sus cenizas y sigue luchando, porque nuestra lucha es justa”"
La semana pasada Dolia Leal hacía un desesperado llamamiento a las autoridades cubanas, al Papa y a la Comunidad Internacional: el estado de salud de su esposo, el prisionero de conciencia Nelson Aguiar, es muy grave. Nelson padece hipoglucemia, artrosis degenerativa y ha sido operado recientemente de una hernia epigástrica de la que aún no se ha podido recuperar. Su esposa pide para él asistencia médica adecuada y su excarcelación, aunque sea en libertad condicional -llamada en Cuba “licencia extrapenal”.
Dolia tiene 63 años y la vitalidad y la fuerza de una mujer joven. Es economista. Estuvo trabajando como auditora de empresa hasta 2001, , cuando fue despedida tras 35 años de trabajo por haber participado en actividades “contrarrevolucionarias”, es decir, por pensar que Cuba merece derechos, libertades y democracia.
Esta enérgica Dama de Blanco vive sola en la Ciudad de la Habana, en un apartamento cuyas paredes decora con recortes de artículos y fotos de las Damas –ella dice que mirar estas imágenes cuando despierta a media noche le da más fuerza para seguir luchando por su esposo. En 2003, cuando Nelson fue encarcelado por pertenecer a un partido democrático de la oposición, Dolia Leal fundó junto con otras esposas de disidentes políticos encarcelados las Damas de Blanco. Ella es quien ahora se hace cargo del partido que dirigía Nelson – Liberal Ortodoxo- y de la biblioteca independiente que éste administraba.
Dolia saluda en tono vital al otro lado del teléfono (Quién diría al oír su voz – llena de energía – que esta mujer está triste y desesperada porque se haga justicia con su esposo –inocente y enfermo- encarcelado; pero es así, tras muchos meses de lucha)
María Ángeles Altozano (MAA) – Buenos días Dolia. Me alegra saludarte, he oído mucho hablar de ti….
Dolia Leal (DL)– Buenos días María –responde con entusiasmo Dolia-.
MAA- La semana pasada hacías un llamamiento por la salud de tu esposo, Nelson está muy delicado de salud…
DL- Así es María, he enviado tres circulares pidiendo ayuda para salvar la vida de mi esposo. Él está muy mal de salud. He enviado cartas dirigidas al General de la Brigada, al Viceministro de Cuba, e incluso al Papa, y ya por último me he puesto en contacto con los medios extranjeros. Además he enviado también una carta escrita de puño y letra por Nelson….Vivo sola y muy aislada. Mi lucha dura ya mucho, junto a las demás Damas, desde el 30 de marzo de 2003 cuando encarcelaron a nuestros esposos. Llevo además el partido de Nelson y la biblioteca independiente que él tenía, y si tuviese alguna otra cosa más también me haría cargo de ella. Nos persiguen y nos amenazan, pero somos como el Ave Fénix, que renace de sus cenizas y sigue luchando. Porque nuestra lucha es justa. No es justo lo que hacen con nosotras. A mí me citan para que vaya a las estaciones policiales, y allí me interrogan y me amenazan. Pero yo les digo las verdades, les digo que esto es fascismo, que no está bien lo que están haciendo con nuestros hombres. Esto es una crueldad, es inhumano, los tratan mal, les dan comida en mal estado, no les prestan asistencia médica…Yo que lo vivo, de verdad que no lo entiendo.
MAA- Como miembro y fundadora de las Damas, ¿cuál es tu labor? –la voz de Dolia suena joven y muy vital-.
DL- Yo voy a todos sitios con la camiseta donde está la imagen de Nelson, llevo siempre el sello, las insignias de las Damas…todo. Y no me importa hablar de ellos donde sea, y explicar cuál es su situación de nuestros hombres. El pueblo cubano no está informado, está encerrado en esta isla como una olla a presión, y esto lo saben 500 o 1000 personas, pero es que somos once millones. Por eso yo lo cuento. Imagínate, hay gente que cuando me ve el pulóver me dice “ah, ¿su esposo que está preso en Estados Unidos?”. La gente aquí no sabe nada, muy pocos.
Aquí no hay acceso a nada. No hay Internet. Por eso yo soy la radio, la televisión, voy a todas partes con la camiseta de los prisioneros puesta, y les cuento a la gente quienes somos, y cómo están sufriendo nuestros esposos.
Hay mucha gente que no nos conoce. El otro día me encontré a una señora cubana que estaba viviendo en Argentina y me contó que allí le había peguntado por las Damas de Blanco y que ella no supo contestar porque no sabía quienes éramos – cuenta sorprendida-. La señora decía que le había dado mucha pena no saberlo….Le estuve contando quiénes éramos y qué hacíamos. Quedo horrorizada. La gente queda horrorizada cuando se entera de esto, hay cubanos que ni siquiera saben que en Cuba hay presos políticos. Muchos dicen “¿señora pero eso es verdad?”.
Yo soy una persona muy directa y honesta, y no oculto nada, cuento lo que sea donde sea. Voy en el ómnibus y si alguien ve mi pulóver y me pregunta lo cuento aunque se entere todo el mundo, porque no estoy diciendo nada que no sea. Por eso además nadie me dice nada, si no fuera cierto alguien me replicaría.
Yo digo que si me niegan la prensa, la radio y la televisión pues yo seré la radio, la prensa y la televisión –afirma tajante-.
MAA- Es una actitud muy valiente. Pero, ¿alguna vez has sentido miedo? Porque en Cuba mucha gente tiene miedo a hablar tan claro, incluso hay personas encarceladas precisamente por haber expresado libremente ideas contrarias al sistema
DL- No tengo miedo. Lo he perdido todo en la vida. Los agentes de la seguridad del estado me dicen que me tiene aplastada, como a una cucaracha. Muchos dicen que somos asalariadas del imperialismo, y yo digo que si fuese asalariada no estaría así, no viviría en la casa en la que vivo, donde todo está roto.
MAA- Dolia, ¿recibes ayuda, va gente a verte?
DL- A mi casa no viene nadie porque tienen miedo. Ni siquiera mis vecinos porque ellos saben que estar conmigo les puede traer problemas porque soy activista de derechos humanos y soy una Dama de Blanco. Además siempre ando con la gente del partido y con disidentes.
Así que a mi casa no viene nadie, y yo lo entiendo. Yo soy muy clara y lo suelto todo. A unos señores que conocí de Guantánamo les dije “Yo conozco Guantánamo, he estado dos años presa allí”, porque estando mi marido preso, lo estoy yo.
Yo no tengo doble moral, apunto para arriba. Digo la verdad y nadie me dice nada. Lo mismo que digo a la prensa extranjera lo digo aquí, en la calle, en el Ministerio, o a la gente del Comité Central. Cuando vi que pasaban siete meses y no llevaban a Nelson al hospital les dije que lo diría a la prensa y a la comunidad internacional y me dijeron que no lo hiciera, que con eso hago daño a la Revolución, ¿y ellos qué es lo que están haciendo con mi esposo?
MAA- Te han hecho ya varios actos de repudio, ¿en qué consisten esos actos exactamente? Porque hay gente que no tienen ni idea de lo que sufren también las familias de los disidentes
DL- Sí, me han hecho tres actos de repudio. Por ejemplo, recuerdo el que me hicieron cuando el Parlamento Europeo nos otorgó el Premio Sajarov. Acudieron más de 200 personas a la zona donde vivo, haciendo ruido y montando escándalo. Subieron hasta mi casa 30 o 40 personas, les abrí y me dijeron de todo, cosas muy feas….que si era asalariada del Imperio, que acababa de ganar 60.000 dólares. Yo me reí y les contesté muy tranquila, muy suave, que si tuviera ese dinero no viviría tan mal, y que aunque así fuera cambiaría todo ese dinero a cambio de la libertad de mi esposo que está muy grave, y eso no se compra, la salud la da Dios.
Después estas personas no me dijeron nada más. Se marcharon. En la calle habían montado una tribuna de madera y un hombre gritó a los demás que había que lincharme, y otro dijo “sí hay que castigarla, pero no darle golpes” – cuenta Dolia riéndose de lo cómico de aquel comentario, y de aquella patética situación-.
El gobierno es el único empleador aquí – Dolia Leal habla rápido, en un tono amable y jovial que transmite mucha energía-. La gente sabe que si no van a un acto de repudio en la calle 28 –donde ella vive- pueden sufrir represalias. Incluso muchos vecinos me han pedido perdón por haber participado en los actos de repudio, y me han dicho que lo han hecho porque les han obligado. Hay aquí hay una doble moral: “no quiero, pero me obligan”. A mí me despidieron del trabajo -después de 36 años de trabajo- por haber participado en reuniones de activistas, y formar parte del partido que llevaba mi esposo. Y después de despedirme me siguieron amenazando los agentes de la seguridad, me decían que si seguía metida en actos contrarrevolucionarios Nelson la iba a pagar, que iban a ir a por él. Y así fue, a Nelson en su trabajo lo fueron descendiendo cada vez más, hasta que en 2003 lo encarcelaron.
Yo sé cómo este gobierno maneja las cosas, el pueblo no quiere, pero ellos te obligan. Mis vecinos no quieren relacionarse conmigo, no porque tengan nada contra mí, sino porque saben que eso les puede perjudicar. Ellos me dicen: “Dolia ese es tu problema”. Y es verdad. Ellos cooperan con el tirano, porque están horrorizados. Saben que si no cooperan se verán como nosotras, y ellos no quieren vivir este infierno –comenta Dolia en tono comprensivo-. Muchos me dicen que me admiran por el valor que tengo, y dicen que ellos no serían capaces de enfrentarse como lo hago yo. Pero yo creo que si ellos tuviesen a su marido, a su hijo, a su hermano preso….harían lo mismo.
MAA- Te oyes fuerte y vital, pero ¿cómo estás en realidad Dolia?
DL- Ufff….yo tengo muchos problemas de salud. Mucho estrés. Vivo sola, sola sola –recalca-. Solo me reúno con gente de la oposición. Estoy muy alterada, duermo poco….muchas veces me despierto a media noche y me pongo a mirar los recortes que tengo pegados en las paredes de mi casa sobre las Damas…los miro y me pongo a recordar cada acto que hemos hecho, cada cosa…
Tengo un estrés muy grande, muchos dolores…. De salud estoy muy mal. De ánimo como Nelson, ¡arriba, arriba! – se dice a sí misma-.
MAA – A Nelson lo han llevado recientemente a un centro sanitario en Combinado del Este, después de tus cartas y ruegos a las autoridades. ¿Cómo fue todo?
DL- Sí, así es. Nelson está mal, tiene problemas congénitos agravados por su estancia en prisión. Ya le han operados veces de una hernia epigástrica y los médicos me han dicho que como tienen los tejidos muy débiles ya no soportaría otra operación, sus tejidos se rompen cuando los cosen. Ya ha quedado inválido para toda su vida. La primera vez que lo operaron estuvo en el hospital Finlay, y allí lo trataron muy bien, la verdad. Estuvo once meses ingresado. Pero como yo era una de las Damas me empezaron a amenazar diciéndome que si seguía con esas mujeres, así es como ellos llaman a las Damas, Nelson iba a pagar. Yo me enfrentaba, les decía soy yo, yo soy la que va a los tés literario, a caminar por la 5ª Avenida… háganme lo que quieran a mí, pero no a él, quítenme la vida, yo no quiero vivir, porque ya han acabado con mi vida. Y al final, el 13 de marzo – Dolia recuerda con exactitud, cada fecha, cada hora- lo sacaron del hospital y se lo llevaron a una sala aparte en la prisión de Combinado, donde están los enfermos, pero sin asistencia médica. Yo sabía que sacarlo del hospital era matarlo. Allí ha estado siete meses, y desde entonces he estado pidiendo asistencia médica para él. Él está muy enfermo, María. Me decían que no tenía criterio para estar ingresado, ¡siempre igual, no tiene criterio! Esa palabra que se han inventado ellos. ¡Dicen que no tiene nada, y tiene doce hernias discales, artrosis degenerativa, hipoglucemia y aún no se ha recuperado de la operación de la hernia epigástrica! –nos dice indignada, subiendo el tono de voz-. Está mal, muy mal, y dicen descaradamente que no tiene criterio.
El cinco de diciembre lo llevaron a una galera, sin asistencia y en unas condiciones inhumanas. Y se puso más grave. Cuando lo visité lo vi tan mal que salí aterrada y por eso lo denuncié a la comunidad internacional. Entregué las cartas, el dossier, y pedí ayuda al mundo entero. Dije que me moriría si a Nelson le pasaba algo, que me pondría en huelga de hambre.
MAA- ¿Quiénes te ayudaron?
DL- Pues recibí un apoyo de la Comunidad Europea extraordinario. Se portaron muy bien. Y la Iglesia católica, también.
MAA- Parece ser que después de esta denuncia atendieron sus súplicas, ya has podido ver a Nelson en le hospital
DL- Sí, gracias a Dios, lo visité el 23 de enero. Lo llevaron al hospital en Combinado del Este. Allí no tiene buena asistencia médica, pero al menos le están tomando la tensión. Pero bueno, vamos a ver…él es uno de los más enfermos.
MAA- ¿Cómo fue la visita?
DL- Difícil –contesta tajante-. Me llevaron primero a la oficina del hospital, a mí siempre me llevan a las oficinas porque dicen que soy muy boconera, que no miento y digo la verdad. Habló conmigo el jefe del hospital, luego trajeron a Nelson y cuando lo veo me dice el doctor “como usted ve, está bien”. Le dije que no era cierto, que él lo sabía, le dije que era un fascista y no un médico, que mirase su historial. ¿Y sabe qué? Que dicen que no lo tienen. La seguridad del Estado ha secuestrado el expediente, para poder decir que no tiene nada.
Por eso ahora quiero que lo investiguen, y les hagan chequeos, pero fuera de ese centro. Si es cierto que han perdido el expediente, que vuelvan a hacerle pruebas. No sé qué va a pasar….en ese hospital no lo van curar, yo estoy luchando porque lo lleven a otro.
MAA- Y Nelson, ¿cómo está ahora?
DL- Tiene un ánimo fuerte, ¡arriba , arriba!, como él dice. Por fuera está entero pero por dentro, como yo, destrozado –es cierto, Dolia físicamente aparenta estar sana y tener mucha fortaleza, incluso parece más joven-.
MAA- Dolia, ¿qué le pides a la gente que va a Cuba?
DL- Yo les diría que si vienen sólo de turismo, que mejor que no vengan, que no vengan a entregarle dinero a este gobierno, porque en lo único que lo emplea es en reforzar las medidas de represión contra los disidentes. Lo emplean para reprimirnos más; la represión es brutal, cada día más y más. Les diría que si vienen que se interesen por las Damas y los presos.
MAA- ¿Cómo ves el futuro?
DL- Mal, muy mal –afirma sin pensarlo-. El cambio de Castro por Castro es lo mismo. Yo veo el futuro muy negativo. Ahora la represión es brutal -dice Dolia con contundencia-.
MAA – Dolia, muchas gracias
DL- Gracias a ustedes. Que Dios os bendiga.
Esta entrevista fue realizada el 31 de enero de 2007, por la periodista María Ángeles Altozano, responsable de comunicación de la ONG española Solidaridad Española con Cuba. Después de que Dolia Leal pudiese visitar a su esposo en le hospital en el que ha ingresado recientemente.
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