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Entrevista a la Dama de Blanco Gisela Sánchez, esposa del preso de conciencia Antonio Ramón Díaz Sánchez, miembro del Movimiento Cristiano Liberación y activista del Proyecto Varela
11 de Julio de 2008
"Mi esposo entró sano a la cárcel, y hoy su vida corre un grave peligro"
A primera vista Gisela Sánchez tiene el aspecto de mujer frágil. La amarga experiencia que le ha tocado vivir –el injusto encarcelamiento de su esposo, Antonio Ramón Díaz, en la Primavera Negra de Cuba de 2003- la dejó sola en la educación de sus hijas, Yenysel y Massiel, y la separó del hombre con el que había compartido la mayor parte de su vida. Sin embargo, Gisela Sánchez posee esa fuerza interior propia de las Damas de Blanco. La vida de su esposo peligra en prisión, Antonio -Tony- Díaz rechaza tomar sus medicinas como protesta porque el gobierno cubano se niega a tramitar su petición de licencia extrapenal por motivos de salud, y lejos de desmoronarse ella reproduce con orgullo las palabras que un día él le dijo: “Aceptar estas condiciones que me impone el gobierno es aceptar que se violen los derechos humanos en Cuba. No me importa morir en la cárcel si lo hago por una causa justa”.
Antonio Ramón Díaz fue detenido el 19 de marzo de 2003. Un total de 15 agentes irrumpieron en su domicilio y tras nueve horas de registro se lo llevaron preso. Ese fue el principio de una pesadilla que dura ya más de cinco años. Díaz Sánchez se encuentra encarcelado en la prisión de Canaleta por sus ideas y actividades políticas totalmente pacíficas. Es uno de los gestores principales del Proyecto Varela, y fue él quien, junto a Regis Iglesias y Oswaldo Paya, entregó a la Asamblea Nacional del Poder Popular las primeras 11 000 firmas de los ciudadanos en apoyo al Proyecto en mayo de 2002. Antonio Díaz Sánchez es además un incansable defensor de los derechos humanos y un pacífico luchador por la libertad y la democracia para Cuba. Le impusieron 20 años de cárcel, oficialmente por ser miembro del Movimiento Cristiano Liberación y por tener una radio, con la cual escuchaba transmisiones del extranjero.
AM y RME – Gisela, ¿qué pasó a partir del momento en que la Seguridad del Estado se llevó a su esposo de su domicilio?
Gisela Sánchez (GS) – En un primer momento lo mandaron a 700 kilómetros, a la provincia de Holguín, ahí permaneció más o menos dos años y ahora lleva casi tres en la provincia de Ciego de Ávila, en la prisión de Canaleta, a más de 400 kilómetros de distancia de nuestra casa, en Ciudad de La Habana.
AM y RME - ¿Y cómo se encuentra él de salud?
GS – Los problemas empezaron a aparecer a los dos años de estar preso. Él entró con 40 años de edad, un hombre sano, sin ningún problema de salud, y empezó a tener complicaciones. Lo tuvieron por espacio de seis, siete meses en una celda de aislamiento, sin luz eléctrica, y el permanecer tanto tiempo sin corriente le causó una acelerada pérdida de la visión, estos fueron los primeros trastornos que presentó mi esposo.
AM y RME – Pero desgraciadamente no fueron los únicos…
GS – Desgraciadamente no. Después empezó a presentar un problema de ruido en los oídos, que los médicos llaman “tinnitus”, tiene también cálculos en un riñón y desplazamiento en la próstata. Yo ante todas estas dolencias que presentaba mi esposo empiezo a reclamar a las autoridades gubernamentales de Cuba que sea tratado por especialistas, porque no le daban una atención médica especializada. Después de mucho batallar e incluso haciendo una llamada internacional, lo trasladan de prisión, se lo llevan entonces a la cárcel donde está actualmente, la prisión de Canaleta, y le hacen un chequeo médico.
En esta exploración le descubren que tiene colitis ulcerativa en el páncreas ya que presentaba sangramiento cuando le palparon, y tenía mucho dolor, pero no le pudieron hacer la biopsia porque tenía las paredes del colón muy inflamadas. Ahí empezó otro duro batallar porque no le daban atención médica especializada. Tuve que hacer muchas gestiones internacionales para conseguir que atendieran correctamente a Antonio. Los mismos médicos que le diagnosticaron la colitis ulcerativa dijeron que su enfermedad no es compatible con la prisión.
AM y RME – Y entonces empieza un largo camino para conseguir la licencia extrapenal por motivos de salud para Antonio…
GS – Yo debido a esta situación sigo escribiendo a las autoridades del gobierno, al ministro del Interior, a la dirección de Cárceles y Prisiones, informándoles de la salud de mi esposo y también solicito que se le haga una licencia extrapenal por problemas de salud. A través de un abogado hago estas gestiones y hace un año que yo presenté esa solicitud. Al abogado no le responden, él insiste en plantear ante el Tribunal Supremo los problemas de mi esposo y bueno, finalmente, hace cuestión de unos cuatro o cinco meses le dicen a mi abogado que no se va a tramitar la licencia extrapenal, es decir, ni siquiera le hacen un reconocimiento médico para verificar la veracidad de los problemas de salud que presenta.
Estamos todos muy preocupados porque su papá ya murió de cáncer de colón y también presentaba problemas en la próstata y su mamá también murió de cáncer, y la preocupación de la familia también le causa a él mayor estrés ya que es una enfermedad que viene precisamente por el estrés carcelario.
AM y RME - ¿Y por qué motivo ni siquiera tramitaron la petición de licencia extrapenal?
GS – Como el caso de mi esposo hay varios presos que también presentan estos problemas de salud y los familiares también solicitaron la licencia extrapenal y no se la han dado. Yo pienso que es una forma que tiene el gobierno de tomar represalias. En el caso de Antonio, él es uno de los miembros más activos del Movimiento Cristiano Liberación y mi esposo portaba la caja con las firmas del Proyecto Varela el día que se entregaron en la Audiencia Nacional, es el segundo de Oswaldo Payá.
AM y RME - ¿Y cómo le afectan a él estas noticias tan negativas?
GS – A pesar de su enfermedad mi esposo ha mantenido enérgicamente la protesta denunciando de forma cívica las atrocidades que se cometen en las cárceles. Mi esposo también escribió un libro en la cárcel y con ayuda de otros presos lo pudimos sacar y, por supuesto, yo y con la ayuda de otras personas se pudo editar, se titula "690. Vivencias de terribles pesadillas". Este libro relata las condiciones infrahumanas en que viven los presos en las cárceles, cuenta toda la trayectoria del juicio, desde los inicios, desde que nuestra casa fue asaltada el 19 de marzo de 2003 por más de 15 agentes de la Seguridad del Estado y de la forma en que realizaron el registro como si esta fuera la casa de un terrorista, o un peligroso mercenario, o narcotraficante. La cuadra fue sellada, fuimos asaltados por la Seguridad del Estado, el registro duró más de nueve horas. Eso mi esposo lo expresa en el libro
AM y RME – Como protesta por el injusto encarcelamiento de su esposo y de 74 disidentes pacíficos más surgieron las Damas de Blanco.
GS – Sí, nos agrupamos las mujeres y familiares de los presos de conciencia, las que nos nombran las Damas de Blanco, que nos reunimos por el dolor y el sufrimiento de esta injusticia. Yo pude mantenerme firme también a través de todos estos años yendo a la iglesia cada domingo a rezar con mis hermanas, las Damas de Blanco.
AM y RME – Toda la fuerza es poca para afrontar lo que les han hecho
GS – Estoy muy preocupada. La vida de mi esposo peligra en prisión porque producto de la posición que tomaron las autoridades cubanas él decidió no seguir con los tratamientos que le había orientado el médico. Y esto es muy importante que se sepa porque mi esposo en cualquier momento puede sufrir una crisis y realmente peligrar su vida.
AM y RME - ¿Por qué ha decidido protestar poniendo en riesgo su vida?
GS – Él decidió no tomar más los medicamentos que son tan importantes para la enfermedad para denunciar que ni quisiera le tramitaron la licencia extrapenal, ni siquiera tuvieron en cuenta que la enfermedad de mi esposo no es compatible con la cárcel. Yo no estoy solicitando que se le de la licencia extrapenal, estoy solicitando que se le haga un chequeo para comprobar su verdadero estado de salud en un hospital donde hayan especialistas, donde se le realicen todas las pruebas que deben ser realizadas porque a él eso no se le han hecho.
AM y RME – Debe estar sufriendo mucho…
GS – Hace dos día teníamos la llamada y pudimos hablar con él. Nos dijo que tiene mucho dolor, ya lleva tres meses sin tomar un medicamento y la verdad que estamos todos muy preocupados porque esto puede desencadenar en algo muy peligroso para él. Él dice que es una forma cívica de reclamar sus derechos ya que él es un preso que precisamente está preso por defender los derechos humanos y que aceptar estas condiciones que le quiere imponer el gobierno es aceptar que se violen los derechos humanos en Cuba, dice que no le importa morir en la cárcel si lo hace por una causa justa.
AM y RME – ¿Cada cuanto tiempo son las visitas?
GS – Cada dos meses.
AM y RME - ¿Y cómo es el viaje hasta la cárcel?
GS – El viaje es terrible… Por problemas económicos hace cuatro meses que no veo a mi esposo porque realmente yo también tengo problemas de salud, también el estrés que me provoca la situación de mi esposo enfermo, inclusive él me ha dicho que no vaya porque el viaje es muy, muy duro. Tenemos que estar más de 14 horas de viaje, siete para ir y siete para volver, no tenemos dónde quedarnos, pero no porque no haya solidaridad sino porque la situación económica de este país te impide ir a molestar a otras familias que ya tienen muchos problemas. Hemos llegado allí y donde nos hospedábamos hemos tenido problemas con el agua, problemas de aseo, sábanas… Ya llevamos más de cinco años en esta situación. Yo cuando él estaba en la provincia de Holguín pasé mucho, mucho trabajo… En una ocasión estuve cerca de 30 horasen un tren, se rompió el tren, yo viajaba con mi hija de cuatro años y mi cuñada y estuvimos más de ocho horas en el tren a oscuras, sin luz eléctrica, a oscuras, sin agua , sin baño y con mi hija de cuatro años. He estado más de 16 horas en un aeropuerto, mil cosas, con mi hija pequeña sobre todo que le ha tocado más a ella llevar esta travesía, más que a la mayor, porque la mayor como estaba estudiando no la sometía a estos viajes. Mi hija pequeña, Massiel, desde los cuatro años está viviendo esta experiencia de su papá y en casi todos los viajes me acompaña para mantenerle a ella la presencia de su papá.
AM y RME - ¿Qué edades tenían sus hijas cuando se llevaron preso a su papá?
GS – Massiel 4 y Yenysel 15 años. Ha sido y es muy duro. Cuando se llevaron preso a mi esposo yo llevaba 17 años viviendo con él, era la primera vez que nos separábamos, que él salía de esta casa y entonces fue algo muy duro para la familia, para las tres fue enfrentarnos a una nueva realidad. Yo tuve que sacar fuerzas para orientar a las dos niñas con una diferencia de edad importante, la mayor le lleva 11 años a la pequeña, y además eran las edades de la adolescencia y de la niñez, que también es muy importante la presencia del padre.
AM y RME - ¿Cómo han soportado las niñas todo esto?
GS – Massiel estaba muy, muy pegada a su papá y Yenysel estaba en plena adolescencia, la edad esa en que los jóvenes quieren salir, quieren ser adultos… Y fue un choque emocional muy grande. Tuve que tratar a la mayor con un psicólogo, Massiel también empezó a presentar problemas de salud, una alergia en la piel que desencadenó en un asma. Hoy en día es una niña muy inestable, muy asustadiza y muy preocupada porque hemos recibido constantes amenazas de la Seguridad del Estado. Es un estrés constante porque nos sentimos denigradas, nos sentimos presionadas, más los problemas de salud que ha presentado mi esposo que han sido problemas muy serios y que nos hemos tenido que enfrentar solas a esa situación.
AM y RME – Habla de amenazas por parte de la Seguridad del Estado, ¿qué tipo de amenazas?
GS – A mí en una ocasión me dijeron que dependía de mí, por mi posición en las Damas de Blanco, que mi esposo estuviera en el lugar en el que estaba. Y yo soy consciente de que ellos tienen el poder y mi función no es ser conocida como un mujer valiente, las Damas hemos tomado un importante papel porque hemos tenido el valor de enfrentarnos pacíficamente al gobierno de Cuba, haciendo caminatas, con denuncias… y de muchas formas. Hemos querido reclamar nuestros derechos y que les den la liberad a estos hombres que están injustamente presos. Pero la verdad es que está en sus manos y harán ellos lo que quieran. Esa es una de las amenazas que me han hecho. También me han amenazado con mis hijas, que les puede pasar alguna cosa, me han tenido horas esperando en la misma prisión y se me han echado a perder alimentos… hemos pasado muchas cosas, tantas cosas que sería horas contarle lo que hemos sufrido y lo que estamos padeciendo.
RME y AM – ¿Cuál es su motivo para seguir adelante?
GS – Yo por lo que he luchado y lucho es porque mi esposo regrese a casa porque verdaderamente no me siento bien, no me siento cómoda en el plano de la política y respeto a mi esposo porque esa es su posición y si él eligió la política es porque lo sentía, porque de verdad quería luchar por una causa justa. Pero mi posición no es una posición política, es que mi esposo regrese a casa
RME y AM – ¿Qué opinión le merece la campaña de desprestigio hacia los opositores cubanos que ha puesto en marcha el gobierno?
GS – Ese es el mecanismo que siempre ha usado el gobierno para dañar al pueblo, las mentiras. Verdaderamente si nosotras no recibiéramos ayuda de personas que siempre nos han ayudado, realmente no podríamos ir a ver a nuestros esposos. No hay economía, en Cuba nosotras no podemos trabajar, no nos aceptan. Yo antes de que mi esposo cayera preso intenté trabajar como técnico, que es lo mío, y no pude. Al ver quien era mi esposo no me aceptaban, nunca he podido trabajar, mi título lo tengo ahí oxidado y lleno de moho porque no me permiten trabajar y eso que yo nunca he estado vinculada a la política. Es decir, en este país no tentemos futuro ninguno. Si no recibiéramos el apoyo y la ayuda de diferentes países y organizaciones estaríamos desamparadas.
Pero no me asombra que el gobierno utilice estas artimañas de decir que somos asalariadas del gobierno americano, pero realmente no lo somos. No dejamos que nadie venga y nos diga haz esto o haz lo otro La mujeres de los cinco, que ellos llaman héroes, sí andan viajando por el mundo entero con el dinero del pueblo cubano, porque ellas no trabajan ni ganan dinero alguno para pagarse sus pasajes. Andan viajando por el mundo para hace campaña y liberar a sus esposos. Sin embargo a nosotras nunca nos han permitido a ninguna viajar. Cuando nos han invitado a algún congreso, a algún evento no nos han permitido salir y encima de eso nos dicen mercenarias, que somos lo peor, pero las mujeres de los cinco que van por el mundo diciendo que violan los derechos de sus esposos esas sí son personas decentes, ¿y qué son estos hombres y qué somos nosotras?. Entonces eso es algo que no le podemos exigir al pueblo y al mundo que crean o no, eso es algo que hay que vivirlo, hay que verlo para creerlo.
AM y RME – Muchas gracias Gisela por darnos su testimonio.
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Antonio Ramón Díaz Sánchez sufre diversas enfermedades que necesitan tratamiento:
- Colitis ulcerativa.
- Adenoma de primer grado en la próstata.
- Bloqueo ligero en la conducción del corazón.
- Un cálculo de 6mm en el riñón derecho.
La dirección de Gisela Sánchez para apoyar a su familia es:
122 A, número 2903, entre 29 y 31. Marianao. Ciudad de La Habana.
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