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Entrevista a Berta Soler, Dama de Blanco y esposa del prisionero de conciencia Ángel Moya.
30 de Abril de 2007
"“Hay hombres y mujeres sin paños en los ojos que ven más allá. Quieren libertad y no van a parar hasta conseguirlo”"
Berta Soler es una mujer, sin duda alguna, con mucho carácter, y muy valiente, dispuesta a alzar la voz siempre y cuando se trate de pedir por su esposo, el prisionero de conciencia Ángel Moya –o Moya, como a él le gusta que le llamen-. Porque ella es una mujer –como se define a sí misma- “con muchos principios y de una sola palabra”.
Hace tres años Berta se plantó en plena Plaza de la Revolución para pedir asistencia médica para su marido. Amenazó –y lo cumplió- con sentarse en la Plaza día y noche hasta que su esposo fuese trasladado a La Habana para ser operado de una hernia discal. Después de dos días el gobierno cubano no tuvo más remedio que atender esta justa petición y Ángel fue operado en un hospital de la Habana.
Este acontecimiento -del que se hizo eco la prensa internacional- estuvo protagonizado, además de por Berta, por las demás Damas de Blanco y algunos opositores que no quisieron dejar sola a la esposa de Moya y se solidarizaron con su petición acompañándola durante los dos días que estuvo en la Plaza.
Este es un claro y heroico ejemplo de cómo estas dignas mujeres, las Damas de Blanco, han podido enfrentarse a su gobierno, haciendo uso sólo de la palabra y la verdad. Y también es un admirable ejemplo de la solidaridad que se brindan: uno de los motores que les da fuerzas para seguir adelante.
Esta fue una más de las muchas pacíficas batallas que las Damas han ido ganando en estos cuatros años de perseverancia y amor a sus seres queridos. Berta es una de las heroínas de estas batallas. Ella ha demostrado que se puede ganar la partida al gobierno cubano si es con la verdad, la vitalidad y la energía que rezuma de sus palabras.
Podría decirse que es una mujer de armas tomar, sólo que sus únicas armas son la verdad, el respeto a la libertad y los derechos humanos y el amor que le profesa a su marido.
María Ángeles Altozano (MAA) – Hola Berta, buenas tardes. ¿Qué tal todo?
Berta Soler (BS)- Hola buenas tardes. Bien entre paréntesis, porque nuestros hombres están presos y nosotras seguimos por las calles pidiendo su liberación todos los días. Hasta que no vuelvan a casa, la lucha nuestra no cesará.
MAA – Berta a usted se la considera una de las Damas de Blanco más reivindicativas y con más carácter porque fue la principal protagonista de un acontecimiento sin precedentes: la sentada en la Plaza de la Revolución para pedir asistencia médica para su esposo. ¿Qué nos puede contar sobre aquello?
BS – Sí, yo realmente siempre he sido muy fuerte de carácter, nunca he tenido miedo a nada. A lo único que tengo miedo es a los ratones y a que me encierren –bromea-.
Mi esposo es un hombre joven, no padecía de nada, y al año de estar preso empezó a padecer unos dolores muy fuertes, por una hernia, y querían operarlo el Bayamo –en la ciudad en la que estaba preso Ángel-. Y entonces yo dije que no, que él no era de allí, y que además yo no podía dejar a mis hijos y mi casa un mes para desplazarme hasta tan lejos.
Así que fui a pedir para operarlo en La Habana. Y se rieron de mí. Aquel fue un juego diabólico, el que el Ministerio de Interior usó. Me decían que ya estaba, que iban a tramitar el traslado, que esperara, y espera y espera y espera…
Hasta que me decidí a hacer un plante en la Plaza de la Revolución, bueno en la Plaza Cívica de Jose Martí, que es su nombre real, para pedir que asistieran a mi esposo en un hospital de la Habana. Estuve allí, en la Plaza, cuarenta y una horas, y dije que de allí no me movía hasta que trajeran a Moya, o me metieran presa. Me ayudaron otras Damas y algunos opositores que hacían guardia para no dejarme nunca sola. Les pedí disciplina a las que me ayudaron para que no tuvieran la excusa de llevarnos presas por indisciplina.
Al segundo día de estar allí, por la madrugada, cuando no había prensa, la policía política se vino para sacarnos. Eran más de cincuenta agentes de la seguridad del estado, unos cuatro por cada carro. Nos empujaron y nos llevaron a nuestras casas. Les dije que me metieran presa si querían, pero que yo iba a volver a plantarme. Y al día siguiente, cuando salía de casa hacia la Plaza, me vinieron a buscar para decirme que ya traían a Moya a la Habana.
Aquello fue un escándalo, porque todo eso ya estaba saliendo en la prensa de muchos sitios. Pero ellos son los únicos culpables de que tuviéramos que armar eso. Por primera vez después del 59 –comenta con orgullo- resultó, valió la pena….porque ha sido lo único que se le pidió al gobierno y respondió.
La operación fue un éxito gracias a que fuimos capaces de exigir al gobierno. Yo no iba a permitir que le pasara nada a mi esposo, no lo iba a permitir –afirma tajante-. Pero lo nuestro no era una amenaza, era una advertencia. Soy una mujer con muchos principios y de una sola palabra. Pienso que esto que hice valió la pena, y vale la pena lo que hacemos día a día porque salgan nuestros seres queridos de prisión, que están presos sólo por ejercer la libertad de expresión. Y vale la pena también por el bien de todo el pueblo. Esta lucha vale la pena. Son dignos, son hombres a los que hemos aprendido a querer más porque han demostrado que aman a su familia, a la patria y a Dios.
MAA – Esta fue una importante batalla ganada por las Damas…
BS – Sí, porque la esperanza y fe es lo único que no se pierde. Presionando al gobierno podemos lograr lo que queremos. Estos hombres no son asesinos, ni violentos, son hombres pacíficos. La verdad la tenemos en la mano. Esto que hay en Cuba es un gobierno totalitario que quiere que pensemos y actuemos como él quiere. Pero hay hombres y mujeres sin paños en los ojos que ven más allá. Quieren libertad y no van a parar hasta conseguirlo. Y además estoy segura que con la solidaridad del mundo, del pueblo, y con las acciones, podemos lograrlo.
MAA – Habla de verdad, de fe y de esperanza pero ¿hay miedo a pesar de todo?
BS – El miedo va dentro de una. Pero afortunadamente también tenemos fe, y por eso hemos ido perdiendo miedo. Las más débiles ya lo han perdido porque han ganado espacio. Son ya cuatro años de lucha sin que hayan podido acallarnos ni hacernos nada. Y eso lo vio la seguridad del estado el 18 de marzo de este año, porque caminando éramos muchas más de veinte y muchas de ellas del interior, no de La Habana, y eso que se supone que hay menos miedo acá porque recibimos más apoyo y estamos más en contacto con embajadas y organismos, y sin embargo las mujeres de las provincias estuvieron fuertes. Gritábamos “Libertad, libertad, libertad” y los que nos hicieron el acto y la seguridad se retiraron. Esas guajiras se expresan también –dice en tono cariñoso acerca de las Damas del interior de Cuba-.
Hemos perdido el miedo. Yo nunca lo tuve. Y hemos perdido el miedo porque sabemos que luchamos por algo justo.
MAA - ¿Cómo valora usted la situación en Cuba?
BS- Los cubanos tienen mucho miedo porque el gobierno es el único empleador, saben que los pueden echar en cualquier momento, y además lo que ganan no les alcanza.
El cubano no está como antes, se siente engañado, como está lleno de necesidades ve que todo sigue igual o peor. Y como además ya va viendo se ha crecido.
Hace dos años atrás nos veían a nosotras, las Damas de Blanco, y como si nada. Ahora nos dice “sigan, las apoyamos…”. Por eso el gobierno tiene un poco de miedo, no quiere que toquemos la Plaza, hay zonas que no nos permiten, porque hubo un momento, en 2004, en el que éramos más de cincuenta. Además saben que si vamos a lugares emblemáticos, va a ir también la oposición y muchos del pueblo se unirían, y por eso lo están evitando.
El pueblo espera una brecha para proseguir. Muchos se van a unir y van a apoyar nuestra causa porque buscan un cambio ya que la situación está muy mala –comenta Berta plenamente convencida de lo que dice, y transmitiendo una enorme bocanada de esperanza en sus palabras-.
La situación es mala para el pueblo y para el gobierno. Este silencio… hay mucha incertidumbre, no sabemos nada…. tenemos un Raúl Castro que es peor que un Fidel Castro. No hay cambio, ni mejora y la represión aumenta. Y encima el dinero no alcanza; hay viejitos que venden cucuruchos de maní, o café porque la paga no les alcanza, y encima la policía los quita y los mandan a casa. Entonces vemos que la represión no es sólo con la oposición, sino con todo el pueblo.
El pueblo está cansado, quiere cambios. Un 60% cuando vea esa brechita abierta vendrá con nosotras y el gobierno no lo tendrá fácil.
MAA - ¿Cómo está Ángel?
BS - Fuerte física y moralmente. Él dice que lo que lamentaba es no haberse dado cuenta antes de lo mal que están las cosas en Cuba y haber empezado antes la lucha. Y además asegura que cada día está más fuerte.
Aunque sí es cierto que su salud está mal, él tiene un problema, porque tiene sangre en la orina. Me llama cada semana, y se le nota bien moral y espiritualmente. Las enfermedades que tiene son a causa de la mala situación que vive en prisión.
Pero espiritualmente, todos ellos están más fuertes cada día.
MAA - ¿Cuánto tiempo lleva Ángel trabajando con la oposición?
BS – Él lleva ya ocho años formando parte de la oposición, y antes de esta última vez en 2003 ha estado preso en cuatro ocasiones. En el 99 estuvo ocho meses preso, en el 2000 lo encarcelaron dos veces, y además lo desterraron, ya que no le han dado la dirección de la Habana sino que lo tienen como que es de Matanzas, y por eso lo detuvieron en la Habana, para decir que estaba ilegal, en vez de en Matanzas, donde cogieron a los Sigler y a él no. Busqué a un abogado para que le quitaran lo del destierro, ya que nosotros residimos acá con nuestros hijos, y estuve un año y un mes esperando para que se lo quitaran. Luego en el 2001 estuvo otros cuatro meses presos, Y después en marzo de 2003.
A él lo tenían intermitentemente entrando y saliendo de prisión, entraba y salía como se le antojaba al gobierno. Y lo mismo ocurre con muchos otros. Pero esto sólo consigue que se pongan más fuertes. Que se fortalezcan con la represión que ejercen sobre ellos, nosotras y sus hijos.
MAA - ¿Cómo llevan sus hijos esta situación familiar, con su padre en prisión después de haber sido encarcelado varias veces?
BS - Su padre es un ejemplo para ellos. Nuestros hijos saben que si está en esto igual que yo es por algo justo y por algo que necesita el pueblo, no estamos solos. La niña habla poco, y no dice mucho sobre el tema. Y el niño dice que quiere ocupar el puesto de su papá para que él vuelva a casa. Estos niños cada día se sienten más orgullosos de sus padres porque saben que no han hecho nada. Los hijos de todas las Damas son fuertes, igual que sus padres y que nosotras, y lo seguirán siendo.
MAA Y usted, ¿cómo está?
BS - Estoy bien moral y espiritualmente. Lo mismo les dije a los de la seguridad, les dije “¿No me ven? Estoy muy bien y seguiré adelante”.
Ahora estoy un poco preocupada porque Moya no me llama y está enfermo. Pero no importa, me enteraré de qué le ocurre y con lo que sea para adelante. Cada día nos hemos crecido más, y más y más.
MAA - ¿Qué destacaría de las Damas de Blanco?
BS – Que nos mantenemos unidas, porque nos respetamos, y cuando nos reunimos sólo luchamos por la libertad de ellos. Todos son de diferentes ideologías, tendencias religiosas, provincias….pero no importa. Aquí hablamos de los presos y estamos unidas por el mismo dolor, por una cosa: la liberación de ellos. Y por ello aseguro que seguiremos hacía adelante.
Nosotras, las que estamos ahora, seguiremos en un futuro en esto, o puede que ya no estemos. Pero lo que sí es seguro es que algunas sí seguirán como Damas. Las damas nunca van a morir, porque nos sucederán otras ya que hemos enseñado a la gente, a los familiares, a cómo hacer lucha por la libertad, con dignidad, verdad, y nuestros principios.
MAA – Se la ve muy comprometida con las libertades y los derechos humanos, ¿has participado siempre de forma activa en la oposición?
BS – No, nunca. En el 2000, cuando el comité de madres, sí que empecé a ir allí, con Leonor Pérez que apoyaba a los presos políticos. Y cuando se formaron las Damas en el 2003 seguí en las dos cosas.
Pero antes de esto yo no he formado parte de la oposición. Mi esposo en ese sentido es muy machista, quiere a la mujer en casa y la política para ellos. Yo no veía lo que hacía, no sabía ni participaba de sus actividades. Fíjese que cuando lo cogieron preso en la oleada de 2003 ni el nombre de la organización de él sabía porque no me daba vela. El gobierno se equivocó porque a la mayoría no nos tenían al tanto de sus cosas nuestros esposos. Hay pocas opositoras, por eso no se esperaba lo que hicimos.
¿Y cómo no íbamos a hacer algo?, si ellos no estaban nosotras teníamos que ser sus piernas, sus bracitos, sus boquitas… ¿Si no lo hacemos nosotras quién lo iba a hacer?
¿Qué pensaban? ¿Que nos íbamos a quedar en casa sin hacer nada?
MAA – Berta, dé un mensaje a la gente
BS - Lo que quiero decir es que mientras que haya presos de conciencia habrá Damas de Blanco en la calle pidiendo por la liberación de esos presos. Nuestra única arma es un gladiolo en la mano, la verdad y la dignidad. Se puede triunfar y vamos hacia nuestro triunfo. Después del 59 no ha existido un grupo de mujeres que se enfrentara al gobierno, como nosotras ahora, exigiendo por lo que quieren.
MAA – ¿Qué piensa su esposo de usted ahora, ya que hasta ahora nunca antes la había hecho en la oposición?
BS - Mi esposo dice que está sorprendido – dice sonriendo-. Sabe que a mí no me gusta la política, y nunca me ha gustado, de hecho cuando me dijo en lo que andaba le dije “¡Tú estás loco por meterte en esto!”. Y por eso no pensó que íbamos a tener la organización de las Damas, ni que íbamos a tener tanta disciplina. Él dice – y ríe- que cuando salgan les tendremos que enseñar a ellos, porque ya se han quedado chiquitos.
MAA - ¿Recibe apoyo de los turistas?
BS - Algunos sí me visitan. Pero es más en la calle cuando se solidarizan con nosotras. El pasado día 20 de marzo, cuando la turba nos hizo el acto de repudio a las Damas, el pueblo que iba mirando no se acercaba a ella, y cuando se marchó muchos se paraban en la puerta, lloraban, y decían que no entendían por qué nos hacían eso.
Hay vecinos que antes de ser Dama me hablaban y ya no, me duele pero no importa. Sé que están presionados. De quince sólo hay dos vecinos que me preguntan por la salud de Moya. Del resto alguno me habla pero no de mi esposo, no porque sean malos sino por miedo.
Y los turistas, algunos van a mi casa, pero pocos.
MAA – Berta ¿puede contarnos qué le ocurrió con el calendario de las Damas de Blanco que quiso enseñarle a su esposo?
BS – Sí –se sonríe-. El ocho de marzo le llevé el calendario a Moya a prisión, en la visita que me tocaba, para que él lo viera. Y al llegar lo entregué junto con las demás cosas que le llevaba, medicamentos y literatura, para que lo revisaran, porque a mí me gusta pedir pero también cumplir, así que doy todo para que lo revisen y digan si pasa o no. Pensé que no habría problemas con el calendario. Así que cuando iba a ver a mi esposo le dije que le había llevado el calendario y él se puso muy contento, tenía muchas ganas de verlo. Pero resulta que cuando vino con todas las cosas, me dice que ha recibido los medicamentos y las revistas pero no el calendario. La seguridad lo había cogido y no se lo habían dado.
Me pareció muy mal, porque si lo quieren que me lo pidan y yo se lo regalo, pero eso es un robo. Así que les dije que no me iría de allí hasta que no me devolvieran el calendario que era mío. Se excusaron diciendo que sin darse cuenta un agente se lo había llevado a una dependencia en Marianao. Pero les insistí, estuve allí desde las tres de la tarde hasta las seis y tuvieron que ir a traérmelo.
Lo único es que al final mi esposo no pudo verlo…
MAA – No se preocupe Berta, le guardaremos uno para Ángel. Muchas gracias por haber hablado con nosotros.
BS – Gracias a todos por difundir nuestra situación y por la solidaridad con nosotras. Es muy importante que se divulgue esto para que se solidaricen con nosotras. Gracias a ustedes la gente nos conoce y pueden saber lo que sufren nuestros esposos
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La dirección de Berta Soler es:
C/ Santa Rita #29 entre Maceo y Santa Teresa, El Roque, Perico. Matanzas
Su esposo, Ángel Moya, padece problemas del riñón y hemorroides. Estas son algunas de las medicinas que necesitan:
• Omeprazol
• Emoal
• Algo para el cálculo de riñón
Esta entrevista ha sido realizada la tarde del 10 de abril de 2007, por la periodista María Ángeles Altozano, responsable de comunicación de la ONG española Solidaridad Española con Cuba. Berta Soler hacía esa misma semana una nueva reclamación para pedir, incansable y perseverante como siempre, una mejor y más digna asistencia médica para su esposo.
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