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Las Damas de Blanco surgieron espontáneamente
en Abril del año 2003, cuando un grupo de valientes
y dignas mujeres sufrieron la injusta encarcelación
de sus familiares. Hoy el grupo junta a mujeres de diversos
credos e ideologías, por toda Cuba, unidas por el dolor
de estar separadas de sus seres más queridos y el firme
propósito de lograr su liberación.
A continuación puedes ver información específica
acerca de algunas Damas de Blanco.
Al final de cada narración verás cuál es su situación actual, tras las excarcelaciones llevadas a cabo por el régimen castrista.
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Silvia
Aguado
esposa de Antonio Villarreal.
Silvia acompañada
de su hija Diani Teresa, de nueve años. "Ella quiere
demasiado a su padre. Ha estado enferma con los viajes a la
prisión" |
Su esposo, Antonio
Villarreal, fue injustamente condenado
a quince años. Al igual que muchos de los
75 detenidos en marzo de 2003, Antonio tuvo que
pasar por varias prisiones. Primero estuvo en
Santiago de Cuba, en celda de castigo. Aislado.
Luego estuvo en La Pendiente, en Santa Clara.
Allá bajó mucho de peso y sufrió
una hernia.
Su hija
Diani Teresa pasó muy mal la encarcelación de su padre. "Ella quiere demasiado
a su padre. Estuvo enferma con los viajes a
la prisión. Tenía mucho movimiento
en las manos por lo que hubo que llevarla al médico." contó su madre.
Para llegar a la prisión en Santa Clara
Silvia debían abordar un automóvil a las
cuatro de la madrugada, lo que implicó levantarse
a las dos. "En otros lugares hay más movilización.
No aquí, donde dependemos de las guaguas
(autobuses). Nos paramos en el camino y debemos
esperar a tener lugar en alguna guagua". A Santa
Clara el bus llega entre siete u ocho de la mañana
y allí dabía que coger un coche que las llevara
hasta la prisión. "A la salida fue más
fácil", dijo.
Silvia se las arreglaba para que su niña
no supiera exactamente lo que pasó con su padre.
"Yo le decía que su papá estaba en
una escuela estudiando estadística. Ella
me decía por qué mi papá tiene que
estudiar, por qué tiene que estar donde
esas personas tan malas y no lo dejan venir a
la casa. Decía, niña, porque tenía que estudiar".
Antonio estudió economía. Trabajó
algún tiempo de forma particular, y después
entró de lleno a las labores de la oposición.
Su esperanza, como la de todas las Damas de Blanco,
fue que algún día las cosas cambiaran
y su marido pudiera salir en libertad. "Esperando
estuvimos a ver que sucediera, unas veces quedamos
atrasaditas, otras veces mantuvimos la esperanza,
de cuando salieran.
Esperar a ver qué pasara, que cambiara algo
o que se hicieran gestiones. Nos dicen que se hacen
gestiones internacionales para ver qué
sucede. Fue un crimen tenerlos
allí por sus ideas. El no se arrepientió.
Tuvo su idea y más nada. Se mantuvo".
Situación 2012:
Antonio Villarreal fue excarcelado en junio de 2010 y desterrado a España. Actualmente se encuentra en compañía de su esposa en Estados Unidos.
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Nancy
Alfaya
esposa de Jorge Olivera Castillo |
El periodista independiente Jorge Olivera Castillo
se encuentra en "licencia extrapenal"
-libertad condicional- desde Diciembre del 2004,
debido a su deteriorado estado de salud. Fue condenado
por "escribir sin mandato", al igual
que más de veinte periodistas independientes
en Abril del 2003.
Cada vez que Nancy iba a la prisión
en la que estaba su esposo, los funcionarios
la obligaban a desnudarse para registrarla antes
de permitirle entrar. Rehusó a ser degradada
de esa manera y como resultado no le permitían
ni siquiera darle a Jorge su medicación,
a pesar de encontrarse enfermo.
El periodista independiente Jorge Olivera
Castillo se encuentra en "licencia
extrapenal" -libertad condicional- desde
Diciembre del 2004, debido a su deteriorado
estado de salud. Fue condenado por "escribir
sin mandato", al igual que más de
veinte periodistas independientes en Abril del
2003. Actualmente reside en La Habana.
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Sonia Álvarez
Campillo,
esposa de Félix Navarro Rodríguez |
Sonia Generosa Álvarez Campillo es la esposa
del exprisionero político Félix Navarro
Rodríguez. Se casaron en agosto de 1980
y de esa unión nación su hija Saylí
en 1986.
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| Sonia Álvarez Campillo
con su esposo de Félix Navarro Rodríguez y su
hija |
Profesor de Enseñanza Media durante más
de 20 años, Félix fue expulsado
por "Traición a la Revolución"
como puede leerse en el documento oficial emitido
por la Dirección Municipal de Educación,
en Perico, Matanzas en 1992, al ser detenido y
condenado a tres años de privación
de libertad por ser opositor al gobierno. Una
vez libre se integra al Partido Solidaridad Democrática
hasta abril de 1999, fecha en la que funda el
Movimiento por la Democracia Pedro Luis Boitel
-en honor a un prisionero político que
murió en una huelga de hambre en una cárcel
cubana a principios de la década de 1970.
En marzo del 2003 fue detenido, y tras un arbitrario
pseudo-juicio sumario, sentenciado a 25 años,
condena que cumplió en la prisión de máxima
seguridad de Combinado de Guantánamo.
Félix Navarro mantuvo su oposición
al gobierno incluso en la cárcel. ''Honestamente,
no creí que lo iban a soltar'', pensó aquel tiempo su esposa
Sonia: "(Mi esposo) fue muy fuerte, no tuvo
enfermedades."
Su hija Saylí heredado la dignidad y
el coraje de sus padres.
Esta adolescente de hablar suave tenía
apenas seis años cuando su padre fue encarcelado
por primera vez. Ahora, rondando los 20, Saylí
Navarro se atrevó a criticar al gobierno de Castro,
en un país donde el miedo es el rey. Está
indignada por las relativas comodidades que disfrutaba
el propio Castro cuando estuvo en la cárcel,
y que él mismo describía en sus
libros, y así se lo hizo saber en una carta
entregada en las oficinas de Castro en La Habana.
La joven Saylí opinó que los opositores
que fueron presos ''no han cometido
ningún delito'' y "están en la
cárcel por el capricho de un hombre''.
"Yo quiero una Cuba donde exista la libertad...
que en la Cuba de Castro no existe'' dijo.
Por su parte su padre sigió luchando por los derechos
humanos desde la prisión. Cuando algun día
unos inspectores visitaron la cárcel y
él les dijo que uno de los presos dormía
en el suelo. Como resultado de eso, los guardias
le amenazaron.

CARTA DE SAYLÍ
NAVARRO A FIDEL CASTRO
Perico, Matanzas, 29 de marzo de 2003
Mi nombre es Saylí y soy la hija de Félix
Navarro Rodríguez, en estos momentos mi
papá se encuentra en prisión, no
es la primera vez que esto ocurre, pero la vez
anterior yo era muy pequeña para comprender
las razones por las cuales se lo habían
llevado. Mi mamá sufrió mucho, yo
también porque le echaba de menos y no
sabía cómo consolar a mi mamá.
Hoy, sin embargo, sé comprender las razones
de que mi papá y muchos otros hombres buenos
hayan sido encarcelados. He llorado tanto que
sentí que el corazón se me estaba
partiendo en mil pedazos, creo que más
nunca voy a poder llorar ya que en estos momentos
siento un gran vacío en el pecho.
Son infinitas las muestras de solidaridad que
estamos recibiendo desde todas partes del mundo,
no sólo de cubanos, también de españoles,
canadienses, norteamericanos, italianos, checos,
eslovacos, venezolanos, dominicanos, chilenos,
etc.
Pero las más emocionantes han sido las
que hemos recibido de nuestros vecinos, incluyendo
personas de los comités, del partido, la
policía, la federación de mujeres,
los muchachos que pertenecen a la juventud de
jóvenes comunistas y hasta de un agente
de la seguridad que nos dijo sentirse avergonzado
de estos abusos. Conforta saber que no estamos
solos.
Mis padres me han enseñado a no odiar,
a no usar la violencia y a comprender el verdadero
significado de la libertad: el hombre libre no
es el que oprime a un pueblo para mantenerse en
el poder, ya que la adicción al poder lo
convierte en un esclavo.
El hombre libre no encarcela a otro hombre por
disentir, eso lo hacen los cobardes que sólo
poseen la fuerza y se han quedado sin argumentos.
Los hombres libres no encarcelan a los poetas,
esto es un acto inútil, tal vez lo hacen
porque desconocen lo que escribiera el poeta sevillano
Gustavo Adolfo Bécquer a mediados del siglo
XIX: "podrá no haber poetas; pero
siempre habrá poesía".
Nuestro pueblo no es un pueblo de cobardes. Hace
más de dos mil años que un hombre
judío puso la otra mejilla y se dejó
crucificar, y fueron esas acciones y no la Inquisición
o las Cruzadas las que han sentado las bases de
la civilización occidental. Espero que
esta carta llegue a sus manos.
Respetuosamente,
Saylí Navarro
Situación 2012:
Félix Navarro Rodríguez fue excarcelado el 2011, actualmente reside en Matanzas.
Gloria Amaya González,
madre de tres expresos de conciencia
La historia de la familia Sigler-Amaya es una
de las más impresionantes de la lucha por
la democracia en Cuba.
Vivían en Pedro Betancourt, una población
de la provincia de Matanzas, relativamente cercana
aunque muy distinta de Varadero, el centro turístico
más importante de Cuba.
La vida de Gloria Amaya, la madre, fue excepcional.
Tuvo que criar sola a sus cinco hijos, ya que
su esposo se encontraba enfermo. Todos sus hijos
son opositores. Tres de ellos son exprisioneros
políticos, declarados prisioneros de conciencia.
Miguel fue excarcelado en 2005, Ariel en 2010 y Guido en 2011. Todos los hermanos partieron al exilio.

Ya antes de abril de 2003, esta ejemplar familia
tuvo que sufrir humillaciones, amenazas, golpes
y actos de repudio. Porque si ser opositor en
La Habana es un acto resueltamente valiente y
arriesgado, el serlo en un pueblo del interior
como Pedro Betancourt es una auténtica
heroicidad.
Gloria sufrió varias enfermedades. Durante actos de repudio
y en marzo del 2003 sufrió agresiones físicas
por parte de las turbas que entraron en su casa.
Pero a pesar de estar enferma, el mayor desgaste
fue el espiritual. Lo da el que te separen a la
fuerza, a la vejez, de tus hijos.
El hogar de esta familia cubana, en el número
1910 de la calle 22, entre la 19 y la 2, en Pedro
Betancourt, Matanzas, se encuentraba en condiciones
muy humildes, pero adornado por un lujo en los
tiempos que corren: una cantidad inconmensurable
de dignidad.
Gloria y su familia son hoy un brillante ejemplo para toda la humanidad.
Situación 2012:
Gloria Amaya falleció el 8 de enero de 2010. Todos sus hijos fueron excarcelados. Actualmente residen en Estados Unidos.
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Mayelín
Bolívar González
esposa de Manuel Ubals González |
Cuando arrestaron a su marido sus parientes les
dejaron un cuartito muy pequeño. Debido
a esa ayuda, los despidieron de sus trabajos.
Poco tiempo después ningún miembro de la familia estuvo
ganando dinero.
En Marzo del 2005, Manuel Ubals denunció
junto a otros presos políticos ante la
opinión pública internacional en
un documento las violaciones de los derechos humanos
dentro de la prisión provincial de "Boniato"
en Santiago de Cuba, que incluyeron la negación
de la atención médica, palizas,
chantajes, amenazas y torturas psicológicas.
Mayelín y sus tres hijos tuvieron que viajar en
tren para visitar a su marido en prisión.
Puesto que el tren no hacía parada en el lugar
donde está la prisión, Mayelín
tuvo que esperar a que sus dos hijos mayores saltaran
del tren en movimiento y enseguida saltar ella
también, pero llevando al más joven
de sus hijos en brazos.
Situación 2012:
Manuel Ubals fue excarcelado en julio de 2010 y actualmente se encuentra en Estados Unidos en compañía de Mayelín y otros familiares.
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Magaly
Broche de La Cruz
esposa de Librado Ricardo Linares García
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Magaly es la esposa de Librado Ricardo Linares
García. Tienen un hijo, César.
Este ingeniero eléctrico fue expulsado
de su trabajo en 1992 al pedir reformas. Presidente
del Movimiento Cubano Reflexión en Camajuaní,
Villa Clara, fue condenado a 20 años en
Abril del 2003.
Cartas de su esposa y de su hijo
Camajuaní 2 de marzo
de 2004
Librado:
Ante todo va mi abrazo y un beso que te cubra.
Sólo unas palabras iniciales para decirte
que mereces aún más toda mi admiración
y respeto. Después de leer el libro "Cartas
desde la Prisión", del polaco Adam
Michnik, puedo comprender mejor cuántos
valores buenos almacenas en tu alma.
Creo que tienes razones sobradas para no ponerte
esa ropa de preso común, usarla sería
negarte a ti mismo, dejar de ser tú, debido
a tu perenne lucha a favor de los derechos humanos
que ahora te violan salvajemente debido a tu condición
de preso político y de conciencia.
Conocerte así me hace amarte más
y estar aún más segura del hombre
que elegí como esposo y padre de mi único
hijo. Siempre sentí en tu mirada y palabras
la transparencia de tu alma; pero ahora logro
comprender totalmente por qué me atrajiste
desde aquellas primeras conversaciones hace ya
algunos años.
Nuestro hijo me agradecerá toda su vida
el padre que escogí para él porque
lo hice primeramente por amor limpio y sincero
y en segundo lugar porque alguien que se formara
en mi vientre, no podría ser cualquier
cosa, sino el fruto de una gran semilla, por eso
inmodestamente me felicito por haberte escogido
a ti como una de las cosas más grandes
que me ha sucedido jamás, el mejor de los
padres, el amor que nunca morirá entre
nosotros, además del esposo y compañero
con quien viviré hasta el último
aliento de mi vida. Tú mereces mi amor
en el sentido más íntegro de la
palabra. Hoy más que nunca tienes motivos
para sentirte realizado a pesar de las adversidades,
pues lo que un día te propusiste arriesgando
la libertad y la unión de la familia, ha
sido reconocido por el mundo entero, debido a
las sobradas muestras de solidaridad internacional
¿Qué más pedir?
No te preocupes por nosotros. Aquí estamos
fortalecidos, especialmente conociendo que tú
lo estás y con la fuerza de la razón
que nos asiste y nos levanta. Pobre de los que
tienen una lucha interna en su alma.
El niño está bien; él necesita
ahora más que nunca de mí. Yo me
esfuerzo en tratar de suplir tu insuperable papel
de padre, dándole lo mejor de mí.
Te amo y te amaré eternamente. Siempre
estaré a tu lado para apoyarte y decirte:
¡adelante!, porque estoy segura de que cuando
salgas de allí podrás abrazarme
con más fuerza que nunca. Todos los que
te conocen muestran su solidaridad, admiración
y respeto. Eres todo un millonario de corazones.
Cuídate mucho,
tu esposa para siempre,
Magalys
Camajuaní 2 de marzo
de 2004
Papito:
Eres el hombre más bueno del mundo por
eso tengo muchas ganas que regreses a casa. Tengo
tantas ganas que vengas que prefiero no tener
juguetes a cambio; que vengas para siempre
sí, que acabes de venir ya.
Mi mamá se parece al cuento de la Bella
Durmiente y tú eres su príncipe.
Ella se está poniendo cada día más
linda, pero no te preocupes que yo te la cuido
bien. A Adita le dije que fuera a Santa Clara
donde hay un aparato que se le toca el botón
y se pone joven para cuando tú vengas la
encuentres linda también.
Yo no sé por qué te tienen encerrado
con gente muy mala, detrás de esas rejas
de hierro que no se pueden romper. Siempre me
acuerdo cuando estabas aquí y me leías
la Biblia y los cuentos bonitos antes de acostarme.
Por eso te extraño mucho. Tengo muchos
deseos de abrazarte tan fuerte que va a ser el
abrazo más fuerte que te voy a dar.
No te preocupes que yo me voy a portar bien, para
ser bueno igual que tú. Mi maestra me gusta
mucho, es muy buena y linda y dulce. Yo le llevo
flores y le doy muchos besos como tú me
pedías. A mí me gusta mucho estudiar,
para ser electricista y darle luz a mi mamita
siempre.
Tú y mamita pegan mucho porque ella es
delicada y tú eres serio, fuerte y grande.
Cómete toda la comidita para que no te
enfermes.
Un abrazo grande porque los hombres no se besan.
Te quiero mucho, tu hijo.
César
Situación 2012:
Librado Linares
fue excarcelado en 2011, actualmente reside en Villa Clara.
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Asunción
Carrillo
madre de Iván Hernández Carrillo |
Iván, sindicalista y periodista independiente,
estuvo en huelga de hambre en cuatro ocasiones
desde que fue arrestado. Así logró
que se le permitiera ver a un sacerdote y fue uno
de los pocos que tenía una Biblia en su celda.
Leerla le ayudaba a mantener el optimismo.
Situación 2012:
Iván Hernández
fue excarcelado en 2011, actualmente vive en Matanzas.
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Gisela
Delgado
esposa de Héctor Palacios |
"Las armas letales que ellos encontraron
aquí fueron lápices, hojas, una
máquina de escribir y libros que se llevaron
y que no he podido cuantificar. La hoja de confiscación
no la tengo",
Debido a la edad de su esposo y sus malas condiciones
de salud, Gisela temó que no saliera de allí
con vida. La sentencia de Héctor Palacios fue de 25 años de prisión.
Los dos años y medio que llevó preso hasta el 2005
le han repercutido mucho en su salud. Llevó más
de 20 meses hospitalizado.
"Estuvo enfermo debido al tratamiento
inhumano que se le dieron en la prisión.
Tuvo un trastorno circulatorio severo, una insuficiencia
venosa a nivel periférico y profundo, es
algo irreversible. Tuvo una cardiopatía
isquémica (problemas en las arterias coronarias)
e hipertensión severa" contó Gisela.
Héctor Palacios fue arrestado, en medio
de un gran operativo policial, el 20 de marzo
de 2003. Su juicio comenzó la mañana
del tres abril y concluyó a las cinco de
la madrugada del día siguiente. Fue justamente
durante el proceso cuando Gisela pasó los
peores momentos, ya que a Héctor se le
acusaba tanto por la ley 88 como por el artículo
91 del código penal, que contempla la pena
de muerte. "Finalmente el fiscal solicitó
25 años, para no tener que decir cadena
perpetua, que suena muy fuerte. No tuvo oportunidad
de defenderse, ni un abogado para que apelara
la sentencia."
"Según entiendo, esos juicios se aplican
en tiempos de guerra, y que yo sepa a esa fecha
el país no estaba en guerra", reclamó
su esposa, quien es miembro activa de las Damas
de Blanco.
Gisela además presidó el proyecto de Bibliotecas
Independientes de Cuba, iniciativa que continuó
adelante, pese a la represión. "Tiene
por principal objetivo dar lectura libre a las
comunidades, un objetivo netamente cultural. Las
bibliotecas se han convertido en prácticamente
centros sociales adonde las personas acuden en
busca de libros, muchas veces se debate sobre
diferentes temas, se hacen tertulias literarias",
relató sobre una actividad que la llenó de orgullo.
Al momento de su arresto, Héctor Palacios
era el director del Centro de Estudios Sociales,
donde colaboraban profesionales de distintas ramas
y se analizaba la situación social, política
o económica del país. También
presidía la organización Todos Unidos,
que intenta encontrar un consenso entre las personas
sobre la situación cubana y cómo
hacérselo saber al Estado cubano, una sociedad
emergente. "Era todo lo que mi esposo hacía.
También escribía sus opiniones,
no era periodista independiente, pero le gustó
escribir".
En los años ochenta comenzaron las contradicciones
de Héctor Palacios con el régimen.
"Héctor comenzó a criticar
todo aquello y eso le costó la expulsión
del núcleo del partido. Después
lo fueron bajando de cargos en el trabajo. Y nunca
más tuvo posibilidades de trabajar",
recalcó su esposa.
A diferencia de muchas de las otras Damas de Blanco
que de pronto han tenido que afrontar la detención
de sus maridos, Gisela tiene experiencia política
y también ha sufrido la represión.
"Ambos participábamos activamente
reuniendo firmas para el Proyecto Varela y por
eso los dos hemos sido detenidos anteriormente",
contó.
Desde 1994 a 1995, Héctor Palacios estuvo
detenido acusado de asociación, reunión
y manifestación ilícita. Y desde
enero de 1997 hasta febrero de 1998 por desacato
a la figura del presidente del Consejo de Estado.
En esa oportunidad, Héctor planteó
en una entrevista que era poco serio que los presidentes
firmaran acuerdos en las cumbres internacionales
y más tarde no los cumplieran, porque no
se hace un seguimiento de los acuerdos que allí
se adoptan."Héctor se refería
a la declaración que Castro firmó
en Viña del Mar, Chile, donde se manifestó
a favor del pluripartidismo y la democracia. Pero
luego cuando regresó a Cuba dice que esto
es ¡Socialismo o muerte!". De esa detención
quedó libre gracias a la amnistía
decretada en1998 debido a la visita que hizo a
la isla el Papa Juan Pablo II. Todo lo anterior
jugó además en su contra para el
juicio de 2003. "Cuando fue el juicio eso
fue considerado un agravante", recalcó Gisela.
El participar de las actividades de las Damas
de Blanco también tuvo un costo para
Gisela. "Este acto de ir a la iglesia, de
caminar por la Quinta Avenida, de hacer nuestra
protesta en silencio, lo han reprimido brutalmente.
En el mismo 2003, para el día de las madres,
fui visitada por dos agentes de la policía
política y me amenazaron con veinticinco
años de prisión si yo no dejaba
de hacer eso. Me prohibieron ir ese día
a esa iglesia de Santa Rita. Me dijeron que nuestra
actitud no iba a mejorar nada, entonces yo les
contesté qué vamos a mejorar si
ustedes lo que le han puesto es la muerte en las
manos de él". Gisela tiene la satisfacción de que Héctor
haya criado a su hija, Giselle, como propia pese
a no ser su padre biológico. "Ella
también fue amenazada al principio cuando
estaba en la escuela, a los dieciocho años.
Le dijeron que ella me tenía que callar
la boca a mí y que todo era culpa de ese
hombre que supuestamente es su padre, pero que
no es su padre, como se lo refregaban. Además
le dijeron que a mí me llevarían
a una cárcel de mujeres bien lejos y que
ella era muy joven para asumir una carga tan pesada.
Su respuesta fue: si eso es lo que quieren imponer,
yo lo asumiré, pero ese sí es mi
padre, la persona que me ha criado".
Aunque es graduada en electrónica en computación,
Gisela nunca pudo acceder a buenos trabajos por
no "integrar el proceso revolucionario". Pese
a las actividades que desarrollaba en las Damas
de Blanco y en las Bibliotecas Independientes,
su principal preocupación fue la deteriorada
salud de su esposo. "Su estado era tan grave
que tuvo la pierna derecha inflamada a más
del doble. Se le desarrolló una artrosis
degenerativa generalizada, muy común en
la población penal por la humedad de las
prisiones y por la humedad que hay en nuestro
país. Todos esos padecimientos le podían
causar hasta la muerte", manifiestó emocionada,
con un hilo de voz. "Yo quisiera que Héctor
no tuviera nada de eso aunque estuviera preso.
Ellos no están al servicio de ninguna potencia,
están al servicio del pueblo cubano. Yo
prefiero que cumpla una sanción pero con
salud, con la salud uno puede tenerlo todo, las
cosas pueden que no cambien pero uno tiene salud".
"El día que me entreguen a mi esposo,
si llegan a entregármelo, seré su
enfermera de por vida y sólo tendrá
el 40% de su salud", decía aquel tiempo.
Situación 2012:
Héctor Palacios fue excarcelado en 2007 con una licencia extrapenal debido a su delicado estado de salud. Actualmente se encuentra en Cuba, al frente de la 'Unidad Liberal de la República de Cuba' una de las plataformas opositoras más importantes.
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Juana
Felipe de Mustafá
madre de Jesús Mustafá Felipe |
Juana es la madre de Jesús Mustafá
Felipe, miembro del Movimiento Cristiano Liberación
y coordinador del Proyecto Varela. Jesús
ya estaba en la cárcel cumpliendo una condena
de 18 meses impuesta el 18 de febrero de 2003,
bajo la acusación de desacato y resistencia
a la autoridad, cuando fue condenado a 25 años
más de prisión en un juicio sumadísimo
el 7 de abril del 2003.
Los vecinos de Juana lanzaban rocas y pintura a
la puerta de su casa, porque les prometieron que
les darían una televisión y una
línea de teléfono si hacían
eso.
Situación 2012:
Jesús Mustafá fue excarcelado en julio de 2010 y trasladado a España. Actualmente reside en Estados Unidos (Florida) en compañía de su esposa Juana Mercedes y otros familiares. Su madre, Juana Felipe de Mustafá, se encuentra en Cuba.
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Alejandrina
García de la Riva
esposa de Diosdado González Marrero |
Cuando tienía algún dinerito extra, Alejandrina
compraba combustible y algún amigo de buena
voluntad la trasladaba en su vehículo desde
Matanzas hasta la prisión de Kilo 5 y C
medio en Pinar del Río. Son más
de 400 kilómetros, pero fue la única
forma que ella lograba idear para llevar consigo
a su suegra de 80 años para que viera su
hijo, Diosdado González Marrero, condenado
a 20 años."O si no me iba por la carretera
tirándole mano a los carros, con los bultos,
los alimentos que a veces se echaban a perder, tuve
que salir dos días antes para Pinar del
Río para poder elaborar los alimentos allá
en la casa de algunas personas que me brindaron
cobijo en su casa. No eran gente conocida porque
nunca había ido a esa provincia, pero a
raíz de toda esta situación, la
oposición se activó y en todas las
provincias empezaron las personas a solidarizarse
y brindaron sus casas".
"Como mujer me resultó muy difícil.
Me quedé con dos hijos, que si bien ya no
eran chicos necesitaban mucho de su padre",
contó. Se trata de Reymar y
de Dairelis. "Tuve que asumir
responsabilidades con ellos que no pude encontrar
a veces formas de salir adelante, de explicarles,
de conversar con ellos", relató y agregó
que ella se casó a los 17 años,
cuando su marido recién tenía 21. La
peor parte se la llevó el varón. Reymar
estudiaba en la escuela de deportes y a raíz
del arresto de su padre lo sacaron del equipo
de pelota. Comenzó a estudiar el bachiller
en el municipio de Perico, y lo echaron de la
escuela. "La directora le dijo que no podía
continuar estudiando y yo pedí una explicación.
Me dijo que por que no tenía ningún
centro de trabajo y que para terminar el bachiller
tenía que trabajar con el Estado.
Ella estudió técnico medio en el
Instituto de Agronomía, en Matanzas. "Yo
no pude trabajar, aquí para trabajar tendría
que hacerlo en la agricultura chapeando (cortar
hierbas) con una guataca (azadón), arrancando
hierbas en el campo, en cooperativa, los salarios
son muy bajos y ese es el único trabajo
que pudiera hacer yo porque no hay empleo. Y no
sólo porque no hay empleo, sino que para
tener un trabajo más cómodo hay
que ser militante del Partido, de la Juventud
y estar con el gobierno", se lamentó.
Diosdado tiene calificación de obrero como
electricista y Alejandrina lo define como un líder
de la desobediencia civil en Matanzas. "El
dirigía un grupo de oposición pacífica
en Matanzas que se llama Partido Paz, Amor y Libertad.
Hacían mucha labor de desobediencia civil
en las calles, entregaban declaraciones de derechos
humanos, hacían actos públicos,
por ejemplo, los 28 de enero ponían flores
a José Martí y hacían mucho
trabajo con el pueblo, explicando los derechos
de los cubanos, cómo se violaban. En realidad
fue un líder de la desobediencia civil
aquí".
Junto a la crianza de sus hijos lo que más
la preocupaba fue la situación de vida de
Diosdado en la prisión. "En todo momento
uno piensa en que el alimento es escaso, que es
mal elaborado, que el agua está contaminada,
que están las enfermedades de tuberculosis,
de diarrea, de parasitismo en las prisiones. En
Cuba toda la gente está igual pero él
es lo que más me golpeó a mi", reflexionó.
Las celebraciones como Navidad le dolían más
en soledad. "En las fechas importantes de
Fin de Año, la familia siempre estuvimos
unidos, los hijos en casa, siempre no estuvo
muy bueno, pero lo que pudimos hacer era reunirnos
con amor, con paz, con tranquilidad dentro de
toda la angustia que vive la nación". En
Roque, el pueblito donde vivían la patrona de la
iglesia es Santa Catalina de Siena, a ella es
a quien Alejandrina le rogó por su esposo cuado
no iba a La Habana. "Fue muy difícil
y uno piensa allá tan lejos y encarcelado
injustamente. Porque no cometió ningún
delito para estar encarcelado y para pagar esos
años de prisión". Siempre acompañada
de los chicos, fueron a la misa del gallo, a la
misa de Navidad y a la de Fin de Año. Sin
posibilidades de trabajo la ayuda que recibieron de
los plantados, del europarlamentario sueco que
patrocina a su esposo y de una familia cubana
exiliada, fueron verdaderos juegos malabares los
que hacía con el dinero para poder llevarle a su
marido lo que requería. "Imagínese
que tuve que sacar cuentecitas cuando me llegaba
alguna ayuda y cerrar los ojos, hay muchas cosas
que no podíamos comprar. Simplemente tuvimos que
vivir a raya bien apretados. No pudimos hacer
ninguna compra extra de lo común. Es muy
difícil con el vestuario con los muchachos". Mi
hijo me decía: "hay mamá que yo no
te puedo ayudar, que no tengo trabajo", esas
son cosas que la golpean a uno.
Alejandrina explicó que había comprado, con ayuda
solidaria de sus vecinos, un colchón para
su esposo, que dormía en el suelo de la celda.
Pero los funcionarios de prisiones no le permitieron
dárselo y Diosdado sigió durmiendo
en el suelo.
Situación 2012:
Diosdado González fue excarcelado en 2011, actualmente reside en Matanzas.
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Lisandra
Lafitta
esposa de Luis Milán Fernández |
Desde que arrestaron a su marido tuvo que
llevar a su hija de seis años a consultas
al psicólogo. No entiendía en dónde
estaba su padre ni por qué la "ha
abandonado".
Su esposo, el médico Luis Milán
Fernández, es promotor del Proyecto Varela
y miembro del Movimiento Cristiano Liberación.
Le cayeron 13 años. La sentencia decía,
entre otras cosas, que el condenado hizo algo
tan horrendo como escribir una carta en la que
se constata "su marcada intención
de cambios constitucionales a favor de sus ideas,
contrarias al gobierno de Cuba y al orden social
vigente, al que critica desde una posición
irrespetuosa y desafiante". También
poseía "variados libros, revistas
y folletos que, examinados por un grupo de capacitados
y prestigiosos expertos, señalaron su carácter
subversivo y contrarrevolucionario".
Pero la prueba definitiva, a criterio del tribunal
castrista, del carácter criminal de Milán
Fernández fue la declaración de
una enfermera de que en una ocasión "se
colocó por encima de su bata sanitaria
de médico un brazalete negro, en señal
de protesta".
La dictadura castrista es especialmente severa
contra los médicos opositores, ya que la
medicina, junto a la educación, se consideran
los grandes logros del régimen.
Luis Milán Fernández sufrió
varias enfermedades en prisión, pero físicas,
no mentales. A pesar de eso, en febrero del 2005
Lisandra reveló que las autoridades carcelarias
confinaron a su esposo arbitrariamente en una
sala psiquiátrica de la Prisión
de Boniato. Rodeado de enfermos mentales, al mejor
estilo soviético o de la dictadura china.
Lisandra también atendía la biblioteca
independiente José Lezama Lima.
Situación 2012:
Luis Milán Fernández fue excarcelado en julio de 2010 y desterrado a España, de dónde se traslado a Estados Unidos (Texas) donde reside actualmente en compañía de su esposa Lisandra Lafitta y otros familiares.
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Dolia
Leal Francisco
esposa de Nelson Aguiar Ramírez |
Situación 2012:
Nelson Aguiar Ramírez fue excarcelado en 2009 y trasladado a Estados Unidos, donde reside actualmente en compañía de su esposa Dolia Leal y otros familiares.
Yamilé Llanes
Labrada
esposa de José Luis García Paneque
"Las condiciones en la prisión son
terribles. El agua no es potable, la comida está
podrida y no hay higiene. Peor aún, algunos
reclusos nos han amenazado con dañar a
nuestra hija", relató aquel tiempo Yamilé.
José Luis García Paneque, era un
reconocido médico al que se le prohibió
ejercer en la medicina pública -la única
en Cuba- debido a que no comulgaba con las ideas
del gobierno. Fue condenado a 24 años de
cárcel por ejercer el periodismo independiente
como director de la agencia de prensa Libertad.
Tampoco le perdonaron ser presidente del Colegio
Médico Independiente de Las Tunas. Yamilé
y José Luis tienen cuatro hijos: María
Caridad, José Alejandro, Shirlen y Sheila .
Situación 2012:
José Luis García fue excarcelado en julio de 2010 y trasladado a Valencia (España) de donde se fue junto con su familia a Estados Unidos.
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Ileana
Marrero Joa
esposa de Omar Rodríguez Saludes |
"Cuando arrestaron a mi marido, nuestro hijo
de siete años se volvió muy introvertido.
Perdió el interés por la escuela
y por sus amigos y ya no se comunica con nadie.
Además, se ha vuelto muy agresivo y considera
que el mundo es injusto y corrupto".
Situación 2012:
Omar Rodríguez Saludes fue excarcelado en julio de 2010 y trasladado a España, donde reside actualmente en compañía de su esposa Ileana y otros familiares.
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Elsa
Morejón
esposa del doctor Oscar Elías Biscet |
Es esposa del doctor Oscar Elías Biscet, preso desde 2003 hasta 2010.
Elsa pertenecía a la Fundación Lawton de
Derechos Humanos, aunque también acompañaba
algunas veces a las Damas de Blanco. "Yo
respondo a los principios de esa fundación,
por la vida, por los contenidos de la declaración
Universal de Derechos Humanos", especificó.
A diferencia de las demás esposas de detenidos,
su calvario comenzó ya en 1999.
"Lo arrestaron el 3 de noviembre del 1999
y cumplió tres años en una cárcel
a más de 700 kilómetros de La Habana,
en la provincia de Holguín. Lo excarcelaron
el 31 de octubre de 2002. Lo volvieron a arrestar
el 6 de diciembre de 2002. Lo tuvieron en prisión
provisional hasta el juicio el 7 de abril y lo
sancionaron en la causa de los 75, porque supuestamente
violó la soberanía y la integridad
del territorio de Cuba, según la ley 88
o ley mordaza. Estuvo condenado a 25 años",
resumó. Luego, por fin, le trasladaron al presidio
de Combinado del Este, en la capital cubana. Pero
su deambular por las cárceles fue largo.
De Holguín fue llevado a Pinar del Río
y no escapó a periodos en los que ha estado
sometido a celda de castigo. El problema de los
traslados le ocasionó a ambos un dolor adicional.
"La comunicación con la familia
disminuyó, porque con el trasladado, los funcionarios
alegaban que eso fue provisional y no cumplieron con
los calendarios de visitas". Según
Elsa, su marido "aparentemente tenía buen
aspecto general. Pero tuvo una infección
en una muela por lo que tuvo que tomar antibióticos.
Además padeció de gastritis crónica.
Nunca estuvo en el hospital",
denunció. Pero a su modo de ver el problema mayor
en el tema de la salud es que no lo sacaron a tomar
sol como decía el reglamento. "Tuvo que estar
encerrado prácticamente las 24 horas del
día", acusó.
Oscar Biscet
es médico, especialista en medicina interna
de primer grado. Trabajaba hasta que lo expulsaron
por denunciar el problema de los abortos. "En
el año 1998 él presentó una
demanda a la fiscalía y denunció
el uso indiscriminado de los métodos abortivos
en el hospital donde trabajaba. Aprovechó
la entrega de guardia a sus colegas para hacerles
un llamado para que no hicieran eso, que no siguieran
con esas prácticas, que era contra la vida
y lo expulsaron".
Elsa, quien se desempeñó como enfermera
por más de veinte años en el sistema
público, también perdió el
trabajo en la misma época que su esposo.
"Cuando él hizo el llamado de alerta
por los abortos lo acusaron de pertenecer a una
organización contrarrevolucionaria. Imagínese,
cuando la organización que él preside
es humanitaria con fines pacíficos, es
un hombre pacífico que predica y practica
la no violencia", reclamó Elsa.
Pero no sólo estuvo desligada de su
esposo. A su hijo
logró enviarlo a Estados Unidos porque
en Cuba no tenía una carrera universitaria.
Allá estudió contabilidad y trabaja en
dos lugares. Vive con su abuelo materno, quien
partió hace más de veinte años al exilio.
"Mi padre enfrentó la vida con dignidad
de exiliado", destacó Elsa.
Pero la adversidad no le dobló la mano ni
el ánimo a esta mujer. En su tiempo libre
se dedicó a estudiar inglés y computación.
También intentó actualizar sus conocimientos
de enfermería. "Lo hago para superar
la frustración de no poder ejercer una
carrera para la cual nací con vocación,
a la que le dediqué gran parte de mi vida
y a la cual espero, algún día, poder
volver", comentó entonces esperanzada.
En su casa de Avenida Acosta 464 vivía acompañada
de una amiga de ochenta años. "Vivi
con una señora mayor que para mí
es como una madre. La separación familiar
entraña un sufrimiento espiritual y un
daño psicológico que para las personas
que aún tienen a Dios en su corazón
les puede hacer daño, inclusive muchas
veces puede ser irreversible".
Y también dedicó parte de su tiempo a escribir
sobre la situación de Oscar. "Escribí
artículos sobre derechos humanos y opinión
para agencias, revistas cristianas en Europa y
programas por Radio Martí. También
participé en eventos en Cuba con la disidencia
para saber los problemas de los presos. Fui
a las embajadas para explicar la situación",
relató. Pese a todos los infortunios mantuvo
la esperanza de que su esposo lograría finalmente
la libertad. "Él no cometió ningún
delito, ni siquiera ante las leyes cubanas. Porque
la Constitución comunista contempla derechos,
pero cuando uno los pide no los tiene. En muchas
partes hay leyes injustas pero aquí hay
algo más grave, que es que no le dejan
a la persona el derecho de expresarse, asociarse,
reunirse, para decir lo que la persona siente,
cree y piensa." comentó.
También tuvo la convicción de que
la situación no duraría toda
la vida. " Lo único que tenía fue a
Dios en mi corazón y la fe, la fuerza y
la esperanza que El me dio para creer que
en un futuro nosotros vamos a estar mejor y que
vamos a seguir adelante con la verdad".
El cuerpo de Elsa
se resentidió por el proceso que estaba
viviendo. "Para una mujer sola fue muy complicado
enfrentarse a un ejército de personas que
no comprenden que todos tenemos los mismos derechos,
que todos somos iguales ante la ley. Esas situaciones
crean tensiones y las tensiones crean enfermedades.
En el caso mío estuve con soriasis, por
la tensión a la que he sido sometida desde la encarcelación de mi esposo".
El recuento que hace de su vida la llena de nostalgia,
pero también de fe. De la fe que encontró
en la iglesia Bautista a la que pertenece. "Mi
vida es una vida de lucha contra el mal, contra
las injusticias, pero con la fe de que todo se
va a resolver. Porque ellos son inocentes" dijo.
Situación 2012:
Oscar Elías Biscet fue excarcelado el 2011, actualmente reside en La Habana.
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Julia
Núñez
esposa de Adolfo Fernández Saínz |
"Adolfo es un hombre muy bueno que no ha
cometido ningún delito. Sencillamente por
pensar distinto y decir lo que él encuentra
que está mal fue encarcelado. Es un hombre
católico, pacífico, amante de la
paz. Muy tolerante".
Su marido no estuvo encarcelado en La Habana,
donde vivían. Adolfo Fernández, periodista
independiente, estuvo en la provincia de
Holguín a 700 kilómetros de su hogar,
condenado a quince años de prisión.
"Hacía artículos para distintos
órganos de prensa fuera de Cuba. Aquí
no se los publicaban, siempre le dijeron que no.
Por hacer esa labor lo llevaron a juicio",
contó Julia. Con la distancia, añadió,
no sólo lo condenaron a él sino
que también a su familia. "La situación
del transporte en Cuba es crítica y para
viajar a provincia es peor todavía. Tenemos
tren y bus. Ni pensar en avión. Pero tomar
el bus significa que tenemos que estar veinte
días antes de la fecha de la visita en
una fila. De lo contrario hay que encargarle a
una persona que haga la cola, que se mantenga
allí hasta que nos toque el turno de sacar
el pasaje. Entonces, además de comprar
el pasaje hay que pagarle a esa persona".
Su régimen de visita fue similar al de todos
los detenidos. Cada tres meses la visita de la
familia y cada cuatro la conyugal.
Julia trató de llevarle alimentos pero también
fue un gran problema. "Los alimentos no pueden
superar las treinta libras de peso y no se permiten
latas, ni nada que esté contenido en vidrio,
porque se considera un arma cortante. Tienen que
ser cosas a las que se cambia de envase y que
no se vayan a deteriorar con el calor, no tienen
refrigerador", describió.
Julia y Adolfo tienen una única hija que vivía con su madre
y es quien la acompañó, cuando el dinero
alcanzó, hasta la prisión. ¿Cómo
hicieron para poder soportar esta situación?
"Somos una familia de fe, somos católicos
practicantes y esa fe es la que nos ayudó
a sobrellevar todo. A Adolfo también. Su
ánimo, su espíritu, que es lo principal,
estuvieron muy fuertes", indicó.
Al igual que ella Adolfo jamás ha fumado, no bebe y
hasta antes de caer preso era muy deportista.
Su salud cambió dramáticamente desde
que estuvo en prisión. "Cuando
él cayó preso no estaba enfermo.
En diciembre de 2005 les hicieron un chequeo a
los 75 y se le detectó una serie de enfermedades
que no tenía. Como por ejemplo, enfisema
pulmonar, un quiste en un riñón,
hernia al hiato, problemas en la próstata,
hipertensión arterial, y blesfaritis (una
infección de la vista). Nada de eso tenía
cuando entró en prisión". La
atención médica sólo llegó
después de que un grupo de presos hiciera
una huelga de hambre para ser revisados por un
doctor.
Lo que más la deprimía a Julia fueron las visitas
de matrimonio. "Las condiciones son pésimas.
Como lo dice su nombre es una visita para la pareja,
pero la situación de la habitación
es terrible. Más penosa no pueden ser,
una falta de higiene total, no hay agua, él
tiene que llevar un cubo de agua. Y aunque nos
dejan solos, siempre tenemos mucho cuidado de
taparnos porque de alguna manera siempre es posible
que estén mirando", relató con cierto
pudor. "Es un sentimiento muy contradictorio.
Tuve la alegría de que gracias a Dios
lo puedo abrazar, tocar y ver que está
vivo, pero mucha tristeza de verlo tan delgado
y de tener que separarme de él.
Claro que eso igual me daba fuerzas para continuar
y enfrentar lo que estuvimos viviendo". La sensación de pena le venía cuando tuvo que
abandonar la cárcel. "Ese momento
que pasó con él se me iba muy rápido.
Me pasaba semanas antes con mucha ilusión
preparando lo que le voy a llevar y esas dos horas
o tres, se me iban muy rápido. Y cuando
lo dejaba allí me preguntaba ¿qué hago
yo yendo para La Habana otra vez y dejándolo
allí?".
Julia siempre ha vivido en La Habana y lo más
lejos que conoció era Varadero, que está
en la provincia de Matanzas, la más cercana
a la capital cubana. Desde que su marido estuvo
preso conoció más de lo que ella quisiera.
"Me habría gustado viajar, pero no
había dinero para eso y sin embargo entonces estuve
conociendo todo el país. Siempre me decía:
qué cosa, estoy conociendo mi país,
pero bajo este dolor y bajo estas circunstancias,
sola o con mi hija, pero con mi pena. No fue un
viaje placentero", contó.
Julia trabajaba en una oficina del gas, hasta
que empezaron los problemas y su marido le dijo
que mejor dejara el trabajo. Vivían de la ayuda
de familiares y amigos y "de personas que
han sido generosas con nosotros". Recalcó
que las Damas de Blanco son solidarias. "Nos
apoyamos unas en otras, nos ayudamos. Por ejemplo,
cuando a mi me tocó mi visita, una de ellas me
colaboró con un medicamento que me hacía falta
o con algún alimento. Hasta con el dinero
para comprar el pasaje. Se produce toda esa solidaridad,
que es lo que nos une, el compañerismo", dijo.
En otras ocasiones se ayudaban en el diario vivir,
como por ejemplo, haciendo la cola para comprar
pan. "Como siempre había que estar haciendo
colas para consumir. Cuando llega determinado
alimento a la bodega hay que ir a buscar a la
cola y allí nos apoyamos unas a otras".
Como católicos, a ella y a su esposo la
Navidad se una fecha que los conmueve especialmente.
A comienzos de año Julia recibía el calendario
de visitas para el resto de los meses y hasta
entonces lo más cercano a Navidad fueron
las visitas de octubre o noviembre.
Otro de los mayores problemas fue que los detenidos
políticos estuvieron mezclados con los
presos comunes, muchas veces de alta peligrosidad.
Y a Adolfo le tocó comprobarlo. "En
diciembre de 2003, estaban cometiendo un abuso
con un preso y mi esposo lo defendió y
otro detenido, que lo pone allí la misma
seguridad del Estado, lo golpeó en la cabeza.
El muchacho agredido tenía problemas de
retraso mental y gritaba que se iba a cortar las
venas. Por eso mi esposo intervino. Como nadie
le hacía caso al joven enfermo el otro
hombre le dio una golpiza y en eso intervino Adolfo
y también le pegaron a él, sólo
por ayudar". "Adolfo se alegró de no
haberle visto la cara en el momento que lo agredió
porque así lo puede perdonar mejor",
remata Julia con la convicción de la buena
actuación de su marido.
Situación 2012:
Adolfo Fernández fue excarcelado en agosto de 2010 y desterrado a España, de donde se trasladó a Estados Unidos (Florida). Allá reside actualmente en compañía de su esposa Julia y otros familiares.
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Beatriz
del Carmen Pedroso
esposa de Julio César Gálvez |
Como periodista, aunque no pueda ejercer, Beatriz
del Carmen sabe de la importancia que tiene contar
su historia. Una historia donde se mezcla el sufrimiento
y la solidaridad. La peor humillación para
ella fue la revisión a la que la quisieron
someter cuando visitaba a su esposo, Julio César
Gálvez, quien fue condenado injustamente a quince años. "Me sentía triste, cansada.
Me humillaron, en los dos pabellones que fui,
me quieiron registrar mi cuerpo, bajarme los
pantalones, y yo no me dejé", contó Beatriz.
Pese a lo que tuve que pasar, junto a las
otras señoras, su voz soñaba fuerte. Decidida.
Ella como periodista sabe la importancia que tiene
dar a conocer al mundo lo que ocurre con ellas
y con sus esposos detenidos. "Yo estuve bastante
cansada, como las demás, estuvimos esperanzadas
de que los liberaran, pero al mismo tiempo ya llevabamos mucho tiempo
luchando, abogando por la libertad y vimos que
todo el proceso de liberación se hubiera detenido,
no había movimiento ninguno. No vimos posibilidades
ni siquiera de que los que estaban en el
interior fueran trasladados para La Habana",
contó.
A Julio César, quien primero estuvo detenido
en Villa Clara por más de un año,
lo trajeron al Combinado del Este. Y si
bien es cierto que estuvo más cerca
de su familia, el traslado le trajo problemas
nuevos. "Aquí se suscitaron problemas
con los presos comunes. Hubo motines en los que
los presos se entreveraron, y se comentó
que tenían la intención de coger
a los presos nuestros como rehenes para lograr
los objetivos que ellos querían. Tenían
toda una banda, incluso quemaron a sus compañeros,
hubo muertos", relató Beatriz.
A su marido lo conoció el 16 de diciembre
del 1999. De su anterior matrimonio tiene dos
hijos, el menor, quien vive
con ella. Su hija se fue a vivir a Oregon, Estados
Unidos. Tiene tres nietos a quienes no conoce.
Y eso le duele. Un nieto es autista y consiguió
una visa humanitaria para visitarlos. Llegó
al aeropuerto de La Habana. Tenía todos
los papeles en regla. Y aunque nunca descartó
que algo pudiera pasar, el dolor fue mayor cuando
ocurrió. "Ya me habían chequeado.
Estaba en la sala de embarque cuando me fueron
a detener y me dijeron que no podía salir",
recordó.
"En esos días se hacía la reunión
de Ginebra sobre los derechos humanos en la isla
y ellos (la seguridad del Estado) me dijeron que
podía ser utilizada por la mafia norteamericana
en Estados Unidos, que podría servir de
propaganda". Fue tremendo. Pero según
relata, lo peor es que la dejaron con la ilusión
hasta el último momento. "Lo más
doloroso fue que siempre me dijeron que sí.
Se me dio el permiso y esperaron hasta el último
momento. Si me hubieran dicho antes habría
sido terrible, pero no tan traumático",
recordó.
El incidente pasó el 16 de abril del 2004.
Su visa para Estados Unidos vencía el dos
de mayo. Ya no había ninguna posibilidad
de reintentarlo. Y así sigió su vida en
La Habana. "Mi vida fue dura. No podíamos salir
a divertirnos, no teníamos deseos". Su vida
transcurría, como ella dijo, lenta e insegura.
"Siempre tuve que estar rompiendo barreras.
Me pasó la vida trabajando, atiendo una biblioteca
que abría los sábados y domingos".
No perdió el interés por su profesión,
tomaba fotografías y escribía para unas revistas
en Florida y Suecia. Todo parecía tranquilo, pero
no lo era. "Sufrí humillaciones, llamadas
impertinentes, casualidades. Que la siguen a uno,
esas cosas que nos pasaron a nosotras que parecían
casualidades y no lo eran".
Con cierto pudor le consultamos de qué
vivía, ya que su hijo no tuvo trabajo, al igual
que la mayoría de los familiares de los
presos. "Vivía de la ayuda que nos daban los
plantados, cada cuatro o cinco meses". Pero
incluso, ése dinero se lo dedicaba a su esposo,
para satisfacer las necesidades que tenía en la
cárcel. Lo demás lo conseguía con
lo que pudiera ganar escribiendo y lo que le enviaba
su hija desde Oregón. "Uno siempre
está pensando si hoy tendré dinero
para comprar cosas o si hoy tendré dinero
para llevarle a mi esposo. Nosotros no podíamos
vender maní en la calle. Ni vender café",
se lamentó.
Los dolores son los mismos, por eso aunque ella
se confesó cristiana pentecostal acompañaba
a las Damas de Blanco a la iglesia católica.
"Me solidarizaba, fui víctima igual
que ellas. Cristo dice que no hay diferencia entre
las iglesias. Siempre nos ayudabamos,
estabamos al tanto de alguna necesidad que pudiera
tener alguna de las señoras de los presos".
Y en medio de sus dificultades, Beatriz siempre
tuvo tiempo y dedicación para las demás.
"Yo hice un viaje por las provincias,
a fines de abril y mayo de 2005. Visité muchas
casas de mujeres de presos y pude comprobar mucha
miseria. No es como se cuenta que vivíamos como
'carmelinas', un dicho que tenemos acá,
con muchas comodidades". Todo lo contrario,
las señoras se lo pasaban con mucho trabajo.
Generalmente solas, con niños o con personas
enfermas a su cargo. "Había personas que prácticamente
no tienen una casa donde vivir. Como una en Santiago
de Cuba, la casa de Clara. Esa mujer vivía prácticamente
en peligro constante de que se le pudiera caer su
vivienda. Fui a casa de Melba Santana y también
eran personas muy pobres, no tenían agua, sufrieron
el proceso de sequía y eso sumado a la
lejanía de los esposos. Mujeres solas,
mujeres mayores que ya pudieran bien dedicarse
a su casa, o a otros quehaceres, tranquilas preocuparse
de su vejez, pero estaban preocupadas de
la familia y enfrentándose a muchas dificultades",
señaló y parece que sus problemas se aminoraran
contando el sufrimiento de las demás.
Uno de los momentos más difíciles, aparte de los allanamientos
a su casa, fue cuando operaron a su esposo de
la vesícula. "Fue muy preocupante.
Después, cuando lo oí quejarse de que
no lo llevaban al médico, eso me dolió".
Pese a la soledad y la precariedad de su vida,
siempre hubo espacio para la solidaridad. Y esta
se expresó en abrir su hogar para recibir gente
que vino de las provincias. "Un día
tuve a dos mujeres de Villa Clara y fuimos a Santa
Rita. Fue muy interesante compartir con ellas.
Tuve allá cerca a Elisa, la mujer de Pedro
Pablo, que siempre la estuve viendo, siempre estaba
enferma la pobre. La acompañaba para que
saliera de la rutina".
Durante la encarcelación de su esposo se le dificultaban mucho las visitas. A Beatriz se recordó un día que fue especialmente duro. Se acercaba el 18 de marzo (2005), el
aniversario de las detenciones y cuando se aprestaba
a participar en la marcha que las Damas de Blanco
harían el domingo 19, le avisaron que justo
ese día podría visitar a su marido.
"Esa visita no estaba en el calendario. Fue
programada a propósito para alejarme de
las manifestaciones", asevera. "Fui
y justo hubo un motín en la cárcel
de mi esposo. Eso me hizo salir de allí
muy alterada, me dio por decaerme y dormir. Las
Damas de Blanco también tuvieron ese día
una tremenda experiencia. Fue cuando un grupo
de mujeres se les unieron a la marcha tratando
de espantarlas, de atemorizarlas. Fue bastante
difícil".
Situación 2012:
Julio César Gálvez fue excarcelado en julio de 2010 y trasladado a España, donde reside actualmente en compañía de su esposa Beatriz y otros familiares.
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Milka
María Peña Martínez
esposa de Luis Enrique Ferrer García |
Milka María Peña Martínez
y su esposo tienen hija de dos años María
Libertad. Luis Enrique Ferrer García fue condenado
a 28 años de cárcel, la condena
más larga del grupo de los 75, la cual tuvo que cumplir en Mar Verde, Santiago de Cuba mientras que su esposa con hija vivían en Puerto Padre, provincia de Las Tunas.
Milka tenía seis meses de embarazo cuando
fue detenido su esposo. "Luis Enrique conoció
a la niña cuando cumplió un mes
de nacida, pues yo la llevé y la dejaron
ver un momento nada más. Luego se pasó
nueve meses sin visitas porque ellos querían
obligarlo a vestirse de preso, con un traje gris,
como el que llevan los reos comunes. Él
nunca quiso. Siempre se viste de blanco. Estuvo
nueve meses sin recibir visitas de ningún
tipo", contó.
Para inscribir a la niña con ese nombre
tuvo que dar una fuerte batalla. "No querían
inscribirla por el nombre y por los apellidos.
Tuve que dar mucha lucha y hasta pagar a un abogado
para conseguirlo".
Pese a ser tan pequeña, María Libertad
vivía preguntando por su padre. "Cada vez
que lo fuimos a ver empezaba a llorar, quería
que su papá viniera para la casa. Todas las
noches preguntaba: ¿mami, cuando viene papi?".
La niña lo vio poco pero no por eso
le tenia menos cariño a su padre. "Ella
conversaba con él por teléfono y eso
partía el alma. Una noche yo estaba escribiendo
una carta y ella me dijo ponle que cuándo va a venir a dormir aquí conmigo",
relató con el primer signo de emoción contenida
en su voz.
De su primer matrimonio Milka tiene a Maidelín quien también
sufrió la separación de Luis Enrique.
"En la escuela tuvo problemas porque
creían que ella se manifestaba contra el gobierno.
Sufrió la persecución esa de que no
conversara con otros compañeros de aula",
contó.
A Luis Enrique lo
arrestaron por recoger firmas para el Proyecto
Varela, coordinado por Oswaldo Payá, y
por ser uno de los dirigentes de la organización
que él preside, el Movimiento Cristiano
Liberación, un partido político
demócrata-cristiano.
"Lo tomaron por recoger firmas nada más.
Y por pensar libremente, porque aquí en
este país no se puede pensar", indica
Milka, quien fue una activa participante de la
oposición.
Con una valentía increíble puso
en la fachada de su casa un letrero pidiendo libertad
para los presos políticos. Claro que ese
gesto le duró poco. "Eso me trajo
tremendos problemas porque me querían decomisar
la casa y cobrarme mil pesos de multa. Luego fueron
con pintura y pintaron el frente, pero los de
adentro no me los han podido quitar. En mi casa,
en la sala, en vez de haber figuras, pues lo que
hay fue eso, carteles", contó con orgullo.
Por tener esa actitud también hostigaron
a su familia. "Trataron de poner a las personas
que nos quieren en contra. A mi mamá la
fueron a visitar y a molestar a mis hermanos".
Y con esa misma fuerza se juntó a las otras
Damas de Blanco que viven en Las Tunas para ir
cada domingo a la iglesia y, cuando pueden, a
La Habana.
El resto de los días se los dedicaba por
completo a las dos niñas. "No trabajaba,
siempre estaba pendiente de mis hijas, escribiéndole
a Luis Enrique, escuchando noticias, informándome,
eso fue todo lo que hacía. La bahía estuvo
bien cerca, pero no salía a ninguna parte, no
hubo entusiasmo para salir cuando hubo tanto sufrimiento",
relató.
Su última visita fue el 18 de noviembre
y ahora no sabe cuando lo volverá ver. A Luis Enrique
se le deterioró mucho la salud en la cárcel. "Estuvo ingresado un mes en el hospital,
pues tuvo gastritis, úlcera y el tubo
digestivo inflamado", contó Milka.
Contó que la tan alta condena a su marido se
debió a la dignidad, el coraje y la valentía
de su marido: "Él se defendió
solo, no dejó que su abogado lo defendiera.
Y además invitó al juez a que firmara
el Proyecto Varela".
"A mi marido no se lo permitieron, pero sin
embargo cuando Fidel estuvo preso, él mismo
se defendió".
Situación 2012:
Luis Enrique Ferrer fue excarcelado en noviembre de 2010 y trasladado a España, de donde se fue junto con su familia a Estados Unidos (Florida).
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Laura Pollán,
esposa de Héctor Maseda Gutiérrez |
Su esposo, Héctor Maseda Gutiérrez,
fue detenido en marzo de 2003 y condenado
a 20 años de cárcel.
Laura
no pudo encontrar justificación a la prisión
de su esposo, quien a sus 62 años fue uno
de los encarcelados mayores. "Estuvo
condenado injustamente porque en ninguna parte
del mundo se consideraría un delito pensar
diferente al régimen gubernamental y expresarlo
o tener una tendencia política diferente,
porque desde que el mundo existe siempre hubo
seguidores y detractores", explicó. Hasta
antes de caer detenido, Héctor tenía
una doble función como miembro fundador
del Partido Liberal de Cuba, movimiento del cual
es su presidente, y como periodista independiente.
Este ingeniero electrónico, con un posgrado
especial en física nuclear tiene un amplio
currículum. Ha presentado muchos trabajos
y sus patentes son reconocidas. Además,
es grado 33 de la masonería. Académico
de número de la academia de altos estudios
masónicos y director de la facultad de
Filosofía y ciencias masónicas.
Laura
resumió: "Es un hombre de una moral intachable,
un hombre muy serio; pero que piensa diferente
al régimen".
Sobre la vida y las circunstancias que llevaron
a su marido a la cárcel indica que Héctor
a los 16 años estuvo preso en la dictadura
de Batista, pues con esa edad él ya pertenecía
a las células del 26 de julio, partidarias
de la revolución.
Apoyó a la revolución de Castro
hasta el año 80. Incluso trabajaba en el
Centro Nacional de Investigación. Pero
en esos años comenzó su desgracia.
"Perdió la militancia del partido
porque se negó a asistir a los actos de
repudio con que se hostigaba a los familiares
de las personas que iban al Mariel (puente marítimo
por el cual escaparon miles de cubanos hacia Estados
Unidos). Él se negó a agredir a
los demás y perdió su militancia",
recordó su esposa. A partir de esa fecha lo sacaron
del trabajo. "Por poca confiabilidad política,
no porque fuera un inepto. Incluso es investigador
agregado y estaba haciendo su candidatura para
el doctorado en ciencias", dijó Laura. En
Cuba para lograr un doctorado hay que seguir estudios
de entre cuatro a cinco años. Todo aquello
ya lo había conseguido Héctor. Sólo
le restaba discutir su tesis, pero al quedar marginado
del partido no se lo permitieron. "Él
no fue doctor, no por falta de conocimiento. Fue
vetado y no pudo obtener el doctorado", recalcó
Laura.
"A partir de allí empieza en él un
proceso que demoró varios años en
madurar y darse cuenta de que lo que el país
estaba viviendo no era por lo que él había
luchado y trabajado tantos años",
relató.
A partir de 1989 se incorpora a grupos de derechos
humanos. En el 92 comienza en el partido Solidaridad
Democrática, donde estuvo hasta el 94.
En esa fecha, "él funda con otros
miembros el Partido Liberal y desde entonces está
allí y mantiene su condición de
liberal y en el juicio planteó que él
había sido, era y seguiría siendo
un liberal", indicó su esposa.
El último tiempo antes de ser encarcelado
se desempeñó durante dos años
como electricista en el hospital comandante Miguel
Fajardo como un simple obrero calificado. "Te
van anulando hasta dejarte en la mínima
expresión", explicó con mucho dolor
Laura. Pero ese empleo tampoco le duró.
En septiembre del 94, después de la crisis
de los balseros, lo tuvieron detenido una semana,
miembros de seguridad fueron al trabajo y le dijeron
que él ya no podía seguir allí.
Le dijeron que pidiera la baja, cosa a la que
él se negó. Finalmente, lo dieron
de baja. Sin razones, ni de trabajo ni políticas.
"Ellos (la seguridad del Estado) nunca quieren
reconocer que hay problemas políticos,
le pusieron otras causas. Y dejó de trabajar
hasta el momento de la prisión". Pero
estos dos años no han sido del todo perdidos.
Como pudo, haciendo como que redactaba cartas,
Héctor escribió un libro que estuvo
listo para su publicación. Se trata de
una selección de textos, dedicada a cuatro
grandes figuras que han contribuido a la humanidad:
Lincoln, Garibaldi, Pi i Margal (civil que participa
en la constitución española de 1869)
y José de San Martín.
Y pese a su detención continuó escribiendo.
Fruto de su trabajo fue el segundo libro titulado "Enterrados
vivos".
La primera parte de este libro fue publicada en 2008, la segunda en 2010. Le preguntamos a Laura cómo
fue que logró sacar los escritos de prisión.
Con su voz pausada y con un dejo de satisfacción
nos explicó que "yo nunca saqué nada.
Por mediación de otras personas era que
se iba sacando poquito a poquito. A veces me han
traído una página, dos páginas,
así. Yo lo hice llegar fuera de la isla.
Ya lo puedo decir porque el material está
a resguardo", contó con mucha complicidad.
Laura
es profesora graduada en español y literatura.
Trabajó hasta mayo de 2004 porque no podía
continuar sin desatender a su esposo.
Pero se notaba que era su vocación, "si
volviera a nacer y tuviera una nueva oportunidad
volvería a ser profesora", afirmó.
"Durante varios años trabajé
en los cursos de superación integral para
jóvenes, cursos que se abrieron hace tres
años para los jóvenes que no estudiaban,
no trabajaban, es un pre universitario".
Y como todo en Cuba, depende del estado. "Aquí
no hay nada particular", nos acotó.
"Las últimas escuelas particulares
que hubo fue cuando era una niña, hasta
sexto grado, ya a partir de allí empezaron
las secundarias estatales y nunca más ha
habido escuelas particulares", especificó
ante nuestra incredulidad. Laura compartió con Héctor más que 20 ños de su vida
20. Ambos tuvieron hijos por separado. El dolor
más grande para ella fue que su esposo estuvo
"plantado", es decir, renunció
a las visitas, familiar y conyugal y a parte de
su alimentación como forma de protestar
por el trato que recibe en prisión. Después
de recorrer muchas cárceles, Héctor
permaneció en la provincial de jóvenes,
conocida allá como el Pre. Pero primero
estuvo en Villa Clara, en Manacas y en La Pendiente.
"Lo tenían en un régimen de cárcel
con mucho rigor. En el Pre estuvo en un área
nueva recién construida, se llama Área
especial de seguridad incrementada", explicó
Laura. Lo que
impedía la comunicación telefónica fue una
jugada sucia de la seguridad, ya que las llamadas
al principio las tenía programadas los
miércoles de cada semana. Luego se las
pusieron los domingos. ¿Simple coincidencia?
Obviamente, no. Con el cambio de día, se
impedía que Laura asistiera a la iglesia
de Santa Rita, a realizar su protesta como Dama
de Blanco.
"Héctor se enteró y dijo no.
Me pidió que, aunque no habláramos,
yo fuera allí. Me animó porque me
dijo que esa era mi forma de protestar y que él
la respetaba y pensaba que presos anteriores no
habían tenido la oportunidad de hablar.
Que mi deber estaba en Santa Rita".
Junto a Blacky y Ricky, sus gatos, también
la acompañaba su nieto de cuatro años
que pasaba con ella los fines de semana. Él
es hijo de su única hija. Héctor,
por su lado tiene cuatro hijos, tres en Cuba y
una en Miami.
Sin embargo, Laura nunca estaba sola por
completo. Su casa, en calle Neptuno, una de las
más céntricas de La Habana, aunque
humilde, sirvió, y hasta hoy en día sigue sirviendo, de refugio a las Damas de Blanco
que llegaban de provincia.
"Tengo una casa amplia, está a medio
terminar y es muy vieja, pero tiene espacio para
recibir a las esposas del interior cuando vienen
paran aquí, me acompañan y tenemos
intercambio de información para saber cómo
están los del interior", contó entonces.
Antes de que Héctor fuera apresado la estaban
remozando. Y aunque no tuvo jardín, cosa
que ella añoraba porque le fascinaban las plantas,
se conformó. Para sobrevivir contó con el apoyo
de los masones. "Entonces los masones
nos ayudaron mucho, es una fraternidad que consideraba
que Héctor fue un hermano en desgracia y
me traían alimentos y monetariamente también
me ayudaban. Masones de aquí y del exterior".
Además contó con la ayuda de los "Plantados",
un grupo de ex presos políticos que reúnen
dinero y se lo hacen llegar. "Se lo digo
porque aquí no hay nada oculto, no es como
el gobierno dice, que son mercenarios, son cubanos
que están allá y nos ayudan",
remató Laura para desvirtuar todas aquellas versiones
del régimen que los acusa de recibir dinero
del "Imperio".
Situación 2012:
Laura Pollán falleció en octubre de 2011 por causa de paro cardíaco. Hector Maseda Gutiérrez fue excarcelado en febrero de 2011, actualmente reside en La Habana.
Lee Homenaje a Laura Pollán.
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Soledad
Iraida Rivas
esposa de Roberto de Miranda |
Soledad es esposa y madre de varios defensores
de la democracia y los derechos humanos. Su marido,
Roberto de Miranda, es maestro de escuela. Ejerció
hasta que se lo prohibieron, por no seguir a pie
juntillas las consignas de la doctrina oficial.
Fundó y presidío el Colegio de Pedagogos
independientes de Cuba, que agrupa a numerosos
docentes por todo el país. Fue también
uno de los principales promotores del Proyecto
Varela, iniciativa que pide que se voten reformas
democráticas. Además, tuvo tiempo
de fundar la biblioteca independiente "Félix
Varela", la primera creada en Cuba.
El Colegio de Pedagogos independientes, donde trabajaba, organiza
concursos infantiles de dibujo y otras actividades.
En varias ocasiones, la policía política
confiscó los premios -juguetes- y a veces
incluso los dibujos de los niños participantes.
En marzo del 2003, Roberto de Miranda fue detenido
e injustamente condenado a veinte años
de prisión. Entre otros cargos, le imputaron
el cobrar los repasos de clases a sus alumnos,
puesto que la ley cubana prohíbe el ejercicio
particular del magisterio, a pesar de que los
padres de los niños firmaron una declaración
por escrito declarando que en esos repasos escolares
no había intención de lucro.
En el 2004, Roberto de Miranda fue excarcelado
en libertad condicional, denominada "licencia
extrapenal" debido a sus múltiples
dolencias.
Soledad pasó por todos estos tragos con entereza.
Esta mujer, todo corazón, todo coraje,
no conoce el miedo. A pesar de sus diversas enfermedades,
entre otras el asma, ella aguantó dignamente
todo el sufrimiento. En alguna ocasión,
la policía política cubana la amenazó con dejarla abandonada en medio de un
ataque de asma. Pero ella no conoce el miedo.
La familia De Miranda era libre, a su manera, porque
nadie les pudo arrebatar su dignidad.
Sus hijos, dignos vástagos de sus padres,
siguieron su noble camino de entrega a la causa de
la defensa de los derechos humanos y la democracia.
Marcos Miranda, fue despedido en varias ocasiones
de su trabajo, la última de ellas, de la
Unión Francesa de Cuba, siempre como represalia
por sus actividades opositoras.
También co-presidió la Coalición
Juvenil Martiana, una organización formada
por jóvenes que promueve la democracia.
Actualmente Roberto de Miranda reside en Estados Unidos junto con su familia.
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Bárbara
Maritza Rojo Arias
esposa de Omar Ruíz Hernández |
Porque si la vida de todas las Damas de Blanco
tuvo un tremendo vuelco desde marzo de 2003,
para las mujeres que vivían en el interior de la
isla, la situación fue menos llevadera.
Al principio su marido, Omar Moisés Ruiz Hernández,
condenado a 18 años, estuvo detenido en Guantánamo, luego fue trasladado
en la prisión de Canaletas, en Ciego de
Ávila.
Hasta Guantánamo llegaba Bárbara en compañía
de Fran Samuel. Para poder visitar
a su esposo salía a las seis de la tarde
del día anterior, junto al menor y una
gran cantidad de paquetes. Bárbara arribaba
a Guantánamo cerca de las 9 de la mañana
para poder ver a su esposo cerca de las 12 del
día. Pese a la lejanía las visitas
duraban de todas formas las dos horas permitidas.
Y luego, todo de nuevo para volver a su casa en
Santa Clara.
"El niño como que le cogió fobia
a los trenes con tanto viaje", exclamó. Pero,
peor aún, hizo una úlcera gástrica
de 3 centímetros. "Tuvo varios sangramientos
digestivos lo que le provocó una gastritis.
Sigió con sus padecimientos del estómago
y tuvo una inapetencia muy grande. Todo
lo que comía entonces debían ser comidas naturales, nada de
salsa, ni conservas. Fueron cosas muy difíciles
de conseguir aquí", se lamentó. Pese
a que su marido estaba más cerca,
las visitas fueron cada tres meses y la conyugal
cada cuatro. "El estaba estable, convivió
sólo con dos presos más, y eso le
ayudó a mantener su estabilidad emocional. El
es hipertenso y el estar con muchas personas como
antes le provocaba trastornos". Para evitarle
problemas a Fran Samuel, Bárbara prefirió costearse el alquiler de un auto que la
llevara y la trajera hasta la prisión. "Eso
es muy costoso, pero allá el transporte
es muy malo y traté de no estar con mi hijo en
los terminales de buses", contó. Es
que, a como de lugar, Bárbara luchaba por
no dejar huella de sufrimiento muy grandes en
su hijo. "Para mi todo fue más difícil,
porque sobre mi pesó toda la responsabilidad con
mi esposo y con mi niño pequeño, que no entendía las razones de lo que
estuvimos pasando. La convivencia diaria también
fue complicada. Las personas tenían mucho temor
de acercarse a mí", relató. Pero no
sólo ella tenía que enfrentar el repudio de
algunos, el pequeño Fran Samuel
también comprobó lo que significa tener al padre
preso. "Los otros niños le dijeron
en la escuela que ellos no venían a nuestra casa
por esa razón. Antes traté de ocultarle
la verdad, pero Dios me dio sabiduría para
explicarle y desde entonces cuando sus amigos lo rechazaron,
lo entendió mejor porque yo ya le había
adelantado ese acontecimiento".
Omar Moisés trabajaba
como ayudante de contabilidad y paralelamente
pertenecía al partido Solidaridad Democrática.
Debido a la persecución política
tuvo que dejar su empleo y se dedicó a
ejercer el periodismo independiente haciendo artículos
para Decoro.
 Algo
parecido le ocurrió a Bárbara, quien
se desempeñó durante 22 años
en un banco, donde le dieron de baja y la declararon
"no idónea". Buscó empleo
entonces en una empresa financiera de donde salió
en forma voluntaria, no por razones políticas,
sino porque no estaba de acuerdo con ciertas irregularidades
que allí ocurrían. "Se hacían
cosas de las cuales yo no quise ser partícipe",
dijo escuetamente.
Sin querer herir su susceptibilidad le pidieramos
que nos explicara, al notarla reacia a contar de
qué se trataba. "El director me pedía
cheques en blanco. Cuando se va a comprar una
mercancía, si se la logra colar sin comprarla
oficialmente, es como una manía, para andar
más rápido, llenar allí el
cheque y falsificar su real valor. Eso es una
violación porque no está establecido.
Como me lo exigían y querían seguir
yo decidí abandonar el trabajo. Yo sabía
que era una defraudación financiera",
se explicó.
Confiesa que nunca
había visitado La Habana hasta la detención
de su esposo, ni menos que como integrante de
las Damas de Blanco iba a ganar tanta notoriedad
en el extranjero después de la entrega
del premio Sajarov. "Nunca en mi vida pensé
que una persona tan sencilla, de mi hogar, de
mi trabajo y sin ningún renombre, iba a
alcanzar un premio tan importante. Sinceramente
yo estaba hasta un poco confundida", relató
con una humildad que trasunta su verdadera personalidad
provinciana. A reglón seguido añadió
lo que significa para ella pertenecer a este grupo
de mujeres. "Fue la única forma de
expresar nuestro dolor y de hacer algo por nuestros
esposos y por la injusticia que se cometió
con ellos, encarcelarlos por el derecho de ejercer
la libertad de expresión y por luchar por
ella y por defender los derechos de los seres
humanos, cosa que aquí se ha mal interpretado".
Bárbara también se convirtió
en un ejemplo de la diversidad que reina al interior
de las Damas de Blanco. Ella no es católica,
sino que evangélica y como tal acude cada
domingo no a la iglesia de Santa Rita sino al
templo de los Pinos Nuevos. "Los padres de
mi esposo eran pastores", dijó como justificándose.
Pero su debilidad queda atrás cuando se
trata de defender a su familia. "Nos decían
mercenarios, agentes de la CIA, no sé cuantas
cosas y cuantos disparates. La única forma
que teníamos es manifestarnos pacíficamente
porque eso es lo que somos, personas pacíficas
y de bien".
Por eso, lo que más le costaba superar después
de cada visita fue dejar allá a su marido,
porque "él no se merecía eso,
un hombre de bien, bueno que no le hizo nunca
daño a nadie. Eso fue muy doloroso. Y también
ver a mi niño, cómo se quedaba mirando
para el techo cuando se acuesta a dormir y me
decía: ¿cuando vendrá mi papá?".
 Sola
con su hijo, ya que toda su familia estaba
en el exilio, sonrió cuando le consultamos
de qué vivía. "Sólo de la misericordia
de Dios", fue su respuesta. Pero como la fe
podrá mover montañas pero no llenar
la olla de alimentos, Bárbara contaba también
con el apoyo de organizaciones internacionales,
pero sobre todo "economizando al máximo".
Así como jamás se imaginó
lo del premio Sajarov, tampoco en su vida había
dado una entrevista para el exterior. Y con la
inocencia que da el tener la conciencia limpia,
aprovechó la ocasión para agradecer a las
personas que se preocupaban por su situación
y hizo un llamado para que "no se dejen confundir,
que nosotros no somos personas que queremos daño
para nadie, al contrario deseamos que todo el
mundo tenga derecho a la libertad y a disfrutar
de ella". Admitió que le fue muy delicado
"romper con la inercia que una vive aquí
sumida, con mucho temor". Y ese temor tuvo
fundamentos porque a las constantes "visitas"
que le hicieron miembros de la seguridad del
Estado, se sumó otro elemento de angustia
y preocupación. "La última
maniobra es que las personas de los CDR (agrupaciones
de vecinos de cada cuadra afines al régimen)
hacen actos de repudio. Y no sé lo que
hubiera ocurriso con mi niño, con su estado
emocional, si nos habría llegado a suceder a nosotros",
expresó con verdadero miedo en su voz. "Cada
día fue una situación dolorosa y
con el niño era una constante. Por mucho
que yo quiera cubrir el espacio de su padre, eso
no lo cubre nadie".
Situación 2012:
Omar Ruíz fue excarcelado en julio de 2010 y desterrado a España, de donde de traslado junto con su familia a Estados Unidos.
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Gisela
Sánchez Verdecia
esposa de Antonio Díaz Sánchez
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Gisela es la mujer de Antonio "Tony"
Díaz, uno de los principales dirigentes
del Partido demócrata-cristiano MCL, Movimiento
Cristiano Liberación, encabezado por Oswaldo
Payá. Como tal, Antonio depositó
junto a Oswaldo Payá las más de
11.000 firmas de la primera entrega del Proyecto
Varela a la Asamblea Nacional y era uno de los
coordinadores de esa exitosa iniciativa popular.
Tienen dos hijas.
Situación 2012:
Antonio Díaz fue excarcelado en julio de 2010 y trasladado a España. De allá de fue a Estados Unidos (Florida) donde reside actualmente en compañía de su esposa Gisela y otros familiares.
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Berta
de los Ángeles Soler Acosta
esposa de Ángel Moya Acosta |
Su esposo, Ángel Moya Acosta fue condenado
a 20 años de prisión.
En octubre del 2004 Berta protagonizó una
sentada en un parque enfrente de la Plaza de la
Revolución. Exigía que trasladaran
a su marido a un hospital de La Habana, donde
Berta y sus hijas residen, ya que se encontraba
enfermo de una hernia en la otra punta de la isla.
Berta y otras Damas que la acompañaban
fueron desalojadas por la fuerza, pero logró
su cometido ya que al poco tiempo se produjo el
traspaso temporal de su esposo a un hospital.
Fue una gran victoria moral frente a los abusos
de la dictadura.
Ángel Moya, obrero de la construcción
se incorporó en 1996 al Movimiento Opción
Alternativa. En el 2000 cumplió un año
de prisión por desacato y desobediencia
y se le condena además a 10 de destierro
de La Habana. En el año 2001 crea el Movimiento
Libertad y Democracia y en 2002 le otorgaron el
premio Boitel 2002 en Europa, antes de ser condenado
de nuevo a 20 años de prisión.
Ángel mantuvó, a pesar de estar enfermo,
una dignísima actitud en prisión.
Rehúsó a llevar el uniforme de los prisioneros
porque él no fue un criminal.
Situación 2012:
Ángel Moya
Angel Moya Acosta fue excarcelado en 2011, actualmente reside con su esposa en La Habana.
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Loida
Valdés
esposa de Alfredo Felipe Fuentes |
Loida Valdés es esposa de Alfredo Felipe
Fuentes que fue condenado a 26 años
de cárcel por "conspirar con potencia
extranjera". Su marido se encontraba preso
en la prisión de Guamajal, en Santa Clara,
Las Villas. Eso es a trescientos sesenta kilómetros
de Artemisa, provincia Habana, donde vivían. A
Loida la acompañaban en casa su hijo, médico que no pudo ejercer
la profesión porque no lo dejaron. Su hija, de la que sólo nos contó
que tuvo problemas de salud y su madre, una anciana. Para enfrentar la situación,
ella se sometió a un tratamiento psiquiátrico.
Es que para Loida y su familia, la detención
de Alfredo fue un golpe muy duro. "Esto es
una situación que se nos presentó
de pronto. Mi esposo era la persona que sostenía
la familia, era el sostén de mi hogar.
Desde que lo dejaron sin trabajo, en 1986, por
la enfermedad de la niña tuvimos que trasladarnos
a Artemisa", relató. Con escasos recursos
fue el propio Alfredo quien construyó la
casa que habitan. "El piso, la losa, la fundió,
la construyó. Cuando terminó se
presentó a un centro de trabajo con un
expediente, es licenciado en Economía,
graduado en la Universidad de La Habana. Traía
un aval excelente de organismos que habían
tenido contactos de trabajo y solicitó
una plaza que estaba a disposición. Le
devolvieron el expediente con una escueta carta
en la que le decían que no podía
concretarse a su favor el puesto al que optaba.
Sin explicaciones".
Y allí comenzó el calvario. ¿La
explicación? Muy simple: "Lo que a
mi esposo le faltaba era lealtad política".
Y esa falta de lealtad política estaba
reflejada en su expediente. "En las evaluaciones
técnico profesionales le habían
puesto algunas notas que no estaban relacionadas
con su trabajo, pero sí con su actitud,
poco participativa en otras actividades político,
culturales, sociales", nos explicó Loida.
"Alfredo no hacía nada en contra del
gobierno. No participaba en la oposición,
era un excelente trabajador, pero su delito era
no tener participación política".
Y como una gran paradoja, cuando queda sin empleo
a causa de su "no participación política",
es cuando él decide vincularse a la oposición
activa. Era el año 1991. "Alfredo
fue sindicalista independiente, aunque no fue a
eso a lo que él dedicó más esfuerzos
dentro de la oposición. Lo que más
hizo fue educación en Derechos Humanos,
un tema tabú en el sistema educacional
cubano. Se dedicó mucho tiempo a formar
una cátedra para formar instructores públicos
en Derechos Humanos. Sólo pudo impartir
tres clases de ello porque las clases fueron suspendidas
por la seguridad del Estado", recordó Loida.
Al otro tema que le dedicó mucho tiempo
fue al Proyecto Varela. "Era lo que estaba
llevando a cabo en el momento de su detención,
la recolección de firmas. Fue miembro del
comité nacional del Proyecto Varela. Eso
no aparece en el juicio ni en la sentencia, pero
ésa es la verdadera causa de su detención".
El máximo obstáculo que enfrentó
Loida y su hijo para ver a su esposo fue la complicación
para llegar a la cárcel. "Solíamos salir
el día antes para poder estar temprano
en la prisión y el regreso lo hicimos el
mismo día o al siguiente. Tuvimos que salir
de aquí, por la caja de bultos que llevamos,
en un auto de alquiler hasta la terminal de trenes
o de buses. Allí abordamos un bus hasta
Las Villas. Y allí tomamos carros de caballos
que es el transporte habitual de Las Villas. Un
coche a caballo". Todo este tiempo, Loida
fue una activa participante de las Damas de
Blanco. Una actividad que la llenó de fuerza y
optimismo para superar los desafíos que
le significó estar separada de su esposo.
Pese a los sufrimientos de la prisión Alfredo
mantuvo en alto su fortaleza espiritual.
"Su salud
se le comportó excelente porque es un hombre
que practicó mucho deporte, no tuvo
vicios", contó Loida. Y confiesó que ella
se reía y le hacía bromas a su esposo con
que era antisocial. "Su alegría es
jugar ajedrez. Desde muy joven sufre de la columna
y hace crisis recurrentes, le dan dolores y tiene
que hacer reposo. Después de preso tuvo
situaciones con la presión y con el oído.
Esos problemas no los pudo resolver".
Situación 2012:
Alfredo Felipe Fuentes fue excarcelado en octubre de 2010 y trasladado a España, de donde se fue junto con su familia a Estados Unidos.
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Alida
Viso
esposa de Ricardo González |
Alida Viso es esposa de Ricardo González,
quien tras ser coordinador de actividades culturales
se hizo periodista independiente en 1995. Corresponsal
de Reporteros Sin Fronteras desde 1998, ese mismo
año organiza y dirige la Biblioteca "Jorge
Mañach". El 31 de Mayo del 2001 funda
y preside la Sociedad de Periodistas Manuel Márquez
Sterling. Pero su mayor "atrevimiento",
la mayor "osadía" de Ricardo
González, fue fundar, junto a otros periodistas
independientes como el poeta Raúl Rivero
una revista hecha desde dentro de Cuba, y para
los cubanos. Lanzar la revista DE CUBA fue un
"desafío" al hermético
monopolio del que goza el gobierno cubano en los
medios de comunicación. Era más
de lo que el régimen podía tolerar.
La revista decía en su editorial que su
publicación dentro de Cuba "parecería
un milagro si no hubiera sido una necesidad nacional".
Salieron los dos primeros números antes
de la ola represiva.
La seguridad del estado llegó al hogar
de Alida y de Ricardo el 18 de marzo del 2003.
Al mes siguiente, el 4 de abril, en juicio sumarísimo,
el periodista fue condenado a 20 años,
acusado de infringir la ley 88, más conocida
como Ley Mordaza.
Desde entonces, Ricardo animaba con optimismo a
su esposa, y escribía que "cuando no estoy
bien estoy mejor", o "aquí
entre barrotes me siento libre". Pero la
procesión va por dentro. Sufrió varias
enfermedades y tres operaciones quirúrgicas.
Su salud fue muy frágil, como Alida advirtió
al mundo.
Meses después de la ola represiva, unos
cuantos periodistas, encabezados por la audaz
Claudia Marquez Linares lograron sacar un tercer
número de la revista De Cuba, en abierto
desafío al gobierno. Ese número,
un homenaje a gente como Ricardo González,
fue una edición especial acerca de la represión
y la respuesta internacional, los prisioneros
de conciencia y sus familias.
Situación 2012:
Ricardo González fue excarcelado en julio de 2010 y trasladado a España, donde reside actualmente en compañía de su esposa Alida y otros familiares.
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Algunas citas textuales de estos breves semblantes se han
obtenido del libro de Cadal
acerca de Las Damas de Blanco de Erika Lüters Gamboa,
y de otras fuentes. Algunas de las fotos son del libro "También
es nuestro problema".
Cuba y el mundo reconocen hoy, de forma merecida y creciente,
a las Damas de Blanco. El Parlamento Europeo las ha premiado
con el Premio Sajarov a los Derechos Humanos. No son una organización
burocrática, ni tienen presidente ni secretaria ni
lazos formales entre ellas.
Vestidas de blanco se dirigen cada domingo hasta la iglesia de Santa
Rita en el barrio habanero de Miramar. Después de misa recorren
pacíficamente la quinta avenida u otras calles en silencio.
Portan las fotos de sus seres amados con los años de sus
injustas condenas.
La pluralidad del grupo es muy grande, pero es más lo que
las une que lo que las separa.
Esta unión les ha servido para mantener la esperanza, para
apoyarse mutuamente y soportar mejor las dificultades que todas
ellas sufren. Las más "conocidas", especialmente
para la prensa internacional, son las de La Habana, pero Damas de
Blanco hay en todas las provincias o pueblos cubanos donde exista
un detenido de la ola represiva de la primavera negra del 2003.
Desde que comenzaron con sus actividades han sido
amenazadas por el gobierno. La Seguridad del Estado ha tratado de
chantajearlas a través de sus familiares encarcelados o a
través de sus hijos.
Pero Las Damas de Blanco no han flaqueado ni se han desanimado.
Al contrario, sus experiencias las han enriquecido. Compartir el
dolor y la desazón las ha reforzado. Y su mayor activo es
la solidaridad. En la iglesia de Santa Rita o en otras parroquias
de provincias, las solidarias Damas de Blanco se fortalecen mutuamente
y renuevan su lucha pacífica por reencontrarse con sus seres
queridos.
La calle es de las Damas de Blanco, y ni los chantajes del gobierno
ni sus indignos y orquestados actos de repudio -colectivos o individuales-
las han doblegado.
No lo han logrado ni lo lograrán. Parafraseando a José
Martí, en el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro,
como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchas personas
sin decoro hay siempre otras que tienen en sí el decoro de
muchas personas. Son las que se rebelan con fuerza terrible contra
los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los
personas su decoro.
Con las Damas de Blanco caminan todos los domingos miles de personas,
camina un pueblo entero, camina la dignidad humana.
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28 de Enero de 2013
Martí Noticias
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| Represión contra las Damas de Blanco en Holguín |
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Las fuerzas del régimen militar cubano procuraron impedir, también este domingo, que las Damas de Blanco de la provincia de Holguín escuchen la misa dominical en la iglesia Jesucristo Redentor, en la barriada de Pueblo Nuevo.
ampliar>>
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21 de Enero de 2013
El Nuevo Herald
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Líder de las Damas de Blanco pide pasaporte para viajar a Panamá |
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La líder de las opositoras Damas de Blanco de Cuba, Berta Soler, solicitó este viernes pasaporte para viajar por primera vez al exterior y asistir a un encuentro latinoamericano en Panamá, aprovechando la reforma migratoria que entró en vigor el lunes en la isla, informó la activista.
ampliar>>
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19 de Noviembre de 2012
DDCuba
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| Opositores y Damas de Blanco piden a la UE que mantenga la Posición Común |
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El opositor Frente Antitotalitario Unido (FANTU) y las Damas de Blanco pidieron este domingo a la Unión Europea que mantenga su Posición Común sobre Cuba.
ampliar>>
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15 de Octubre de 2012
AFP
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Damas de Blanco rinden homenaje a Laura Pollán |
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Unas 50 activistas de las opositoras Damas de Blanco marcharon el domingo en La Habana para rendir homenaje a su fallecida líder, Laura Pollán, en el primer aniversario de su muerte, mientras que otras 24 sufrieron arrestos temporales, denunció su actual titular Berta Soler.
ampliar>>
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20 de Septiembre de 2012
DDCuba
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Carta de Damas de Blanco a Raúl Castro |
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Las Damas de Blanco entregaron el 18 de septiembre una carta al Consejo de Estado en la que reclaman a Raúl Castro que "ponga freno a la ferocidad desatada por las fuerzas represivas contra los defensores de derechos humanos, y especialmente contra las mujeres".
ampliar>>
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